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La Bibliomotico, historias que ruedan en Piedecuesta

Por: Natalie Ramos - Radio Nacional de Colombia SantanderUn grupo de jóvenes amantes de la literatura construyeron un proyecto itinerante que sorprende cada domingo a los habitantes de esta localidad. Se trata de una biblioteca con forma de ´motico´ y que de manera inesperada llega a los parques, plazas de mercado y colegios, para leer y poner a leer por un rato a quienes se encuentran por el camino.

Por: Natalie Ramos - Radio Nacional de Colombia Santander

Un grupo de jóvenes amantes de la literatura construyeron un proyecto itinerante que sorprende cada domingo a los habitantes de esta localidad. Se trata de una biblioteca con forma de ´motico´ y que de manera inesperada llega a los parques, plazas de mercado y colegios, para leer y poner a leer por un rato a quienes se encuentran por el camino.

Érase una vez un joven apasionado a las letras, que encontraba en los libros la manera de sobrellevar una crisis económica, consecuencia de una situación de desempleo que ya cumplía 6 meses. Leía de día y de noche, y en cada libro encontraba una razón para seguir devorando uno a uno los textos que guardaba en su biblioteca, y los que su madre, que es maestra, coleccionó durante toda su vida.

Su nombre es Saulo Lizarazo Panqueba a quien la curiosidad por enseñar, lo llevó también a ser profesor.

Un día, tanto tiempo libre para leer tuvo sentido. Se detuvo a reflexionar sobre la manera en cómo había despertado de su estatus de desempleado al tener una idea. Pensaba en una iniciativa que llevará literatura, y a su paso, inspiración a sus paisanos. Su amigo Sebastián Peña Mariño, docente de español y música, lo escuchó, lo apoyó y dijo “manos a la obra”.

Peña recordó que en un encuentro cultural de 2018 en Piedecuesta los visitaron un par de amigos, creadores del primer carro biblioteca de Colombia y fue así como aquella idea iba tomando forma. Por ser la moto el medio de transporte por preferencia en su municipio, decidieron que los libros debían ir rodando en ella.

Un amigo más llegó al proyecto, un maestro con actitudes de mecánico como dice él, Nielsen Enrique Cuéllar con un poco más de 60 años. Confiesa que apenas le contaron de la idea inmediatamente se lo imaginó, pues así ha hecho cada cosa que ha creado en su vida, como puertas, ventanas, sillas, tornillos y de todo un poco.

Buscó en su casa lo que le podía servir para esta invención y en una chatarrería cercana, lo que le faltaba. Llantas de carretillas, láminas de acero, ruedas, cachivaches y más; la fabricó y el artista Javier Quintero la pintó.

Con todo listo, el 27 de junio de este año rodaron por primera vez en la moto de Sebastián y llamaron la atención a quienes salieron ese día al parque principal. Cuenta Saulo que lo que más le gustó del primer ejercicio, es que “las personas cuidaron los libros y no se los llevaron”, que fue alentador ver el impacto inmediato, la conexión de las personas con los libros. Como si se tratara de un nuevo juguete o de algo que hace mucho tiempo no veían”.

Agrega Sebastián que fue conmovedor ver a los niños “llevar a sus padres al cuento de leer. Así fuera con berrinches, pero los acercaron hasta la bibliomotico, y después de que cogieron un libro empezaron a leer y a jugar con sus hijos”.

En Piedecuesta según el Dane solo el 65,8% de la población urbana que está entre los 3 a 24 años asiste a un centro de educación, y se reporta un analfabetismo del 12% en los niños que van desde los 5 hasta los 15 años.

Cifras que se han convertido en un propósito para los inventores de esta biblioteca andante. Para ellos el proyecto ha sido una “fascinación” pues con apenas 3 meses de funcionamiento, han logrado poner a leer al tiempo a casi 80 personas. Asegura Saulo que han ido comprendiendo en sus recorridos, que “así como algunas personas dan de comer a otras, dan de vestir, dan de beber, pues su misión es dar de leer”.

A la bibliomotico han llegado habitantes de calle, padres de familia, jóvenes, adultos mayores, vendedores ambulantes, niños por montones y ´parceros´, pues participar de ella es un privilegio.
Mientras paradójicamente en este municipio a la Biblioteca pública Eloy Valenzuela, pocos la conocen por su nombre sino como ´el elefante blanco´. Saulo, Sebastián y don Nielsen aspiran que para las comunidades su singular biblioteca, sea la antítesis de este centro cultural que recibió adiciones en presupuesto y tiempo para su construcción y que hoy tiene en su mayoría funciones administrativas.

La bibliomotico lleva 120 libros en cada salida. Inicialmente rodaron con los ejemplares que hacen parte de la Maleta Viajera de la Biblioteca Nacional Luis Ángel Arango, luego recibieron donaciones y así cada tanto, renuevan su inventario. Tienen literatura infantil clásica, novelas cortas, cuentos, poesía, libros con ilustraciones, rompecabezas y títeres, obras de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Franz Kafka, Mario Vargas Llosa, entre otros.

Don Nielsen logró en su construcción un espacio para la música, entonces en medio de la estantería hay una bodega para instrumentos musicales; a sus costados tiene pinceladas de cuentos infantiles y de personajes significativos en la historia y la literatura: Luis A. Calvo, Tomás Vargas Osorio, César Vallejo, El principito y Caperucita Roja. Asegura que quiere que con este trabajo lo recuerden para la historia, que no lee mucho porque no lo “crearon en un ámbito de lectura” pero que Saulo y Sebastián han sido sus mentores.

Empieza hacer memoria para recordar el título del último libro que se leyó, ‘Cara Pálida’ de Juan Amancio Rodríguez Gracia.

Para sus compañeros el reto es que don Nielsen se “recree” ahora como un bibliotecario, para ello le cuentan que el libro favorito de Sebastián es ‘La cárcel’ de Jesús Zárate Moreno y de Saulo, ‘Hamlet’ de William Shakespeare.

La bibliomotico no quiere hacer pares por el camino, ni que la falta de libros, de combustible o de herramientas lo lleven a frenar en su recorrido. El turno ahora es para los colegios y los barrios con extrema pobreza de Piedecuesta. Allí, como este cuento que va llegando a su final, este proyecto espera encontrarse con una historia más. Y Colorín, colorado, los libros y su ´motico´ han encantado.

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