Vlad III, el gobernante rumano que inspiró el nombre de Drácula
La cultura popular está llena de historias sobre vampiros. En el cine, la literatura y los relatos orales se ha transmitido la imagen de seres sobrenaturales e inmortales, asociados con la aristocracia, que rechazan la luz del sol, se alimentan de sangre humana y viven en grandes castillos. Diversos expertos explican buena parte de esa popularidad por el impacto de la novela gótica Drácula, escrita por Bram Stoker y publicada el 26 de mayo de 1897.
Antes de 1897 ya existían relatos sobre vampiros: criaturas que bebían sangre, acechaban a jóvenes y habitaban castillos sombríos. Sin embargo, fue la novela de Stoker la que consolidó muchos de los elementos modernos asociados con estos personajes. La obra, escrita en formato epistolar, narra la historia de un hombre de negocios que termina involucrado en una cacería de vampiros en Transilvania tras descubrir al conde Drácula.
¿Quién fue Vlad III, la figura histórica asociada con Drácula?
El creador de Drácula, Bram Stoker, nació en Dublín, Irlanda, el 8 de noviembre de 1847. Además de escritor, fue crítico teatral y estudió matemáticas. Diversos investigadores sostienen que conoció referencias históricas sobre Vlad III tras una visita en 1890 a la localidad costera de Whitby, en Inglaterra, donde consultó textos sobre Transilvania, región ubicada en la actual Rumania.
Diversos estudios señalan a Vlad III, príncipe de Valaquia, como una de las inspiraciones históricas de la obra de Stoker. Su padre, Vlad II, pertenecía a la Orden del Dragón, una organización cristiana creada para enfrentar el avance otomano en Europa oriental. Por esa razón recibió el sobrenombre de "Dracul", traducida del Rumano como "dragón". Su hijo pasó a ser conocido como Vlad Drăculea, expresión que puede traducirse como ‘hijo del dragón’.
Vlad III gobernó durante el siglo XV, en medio de las disputas entre los reinos cristianos de Europa oriental y el Imperio otomano, que expandía hacia occidente. Su gobierno estuvo marcado por conflictos militares y luchas de poder regionales.
Diversas crónicas históricas y relatos posteriores describen la extrema brutalidad de Vlad III, a quien se atribuyen miles de ejecuciones. Su método de castigo más conocido era el empalamiento, razón por la cual pasó a la historia como Vlad Țepeș, o "Vlad el Empalador".
Su reinado terminó también en medio de conflictos militares contra el Imperio otomano. Se estima que Vlad III murió hacia 1476 durante una campaña militar en la región.
También le puede interesar: ‘Paloquemao’, un cortometraje de sangre y vampiros, que llega a RTVCPlay
La historia de Transilvania y de Vlad III apareció en textos históricos consultados por Stoker en su visita a Whitby, donde encontró el libro del diplomático británico William Wilkinson, publicado en el siglo XIX y considerado una de las fuentes que inspiraron el nombre y algunos elementos históricos del personaje del conde Drácula.