El 25 de junio 2019 se encendieron por primera vez los micrófonos de la emisora de paz de Chaparral, al sur del departamento del Tolima, dando así cumplimiento a lo pactado en el Acuerdo Final de Paz en el numeral 6.5 que contempla herramientas de difusión y comunicación.
El objetivo principal de las emisoras de paz es hacer pedagogía sobre los contenidos del Acuerdo Final de Paz, dar a conocer su implementación y democratizar la información en los 20 municipios históricamente afectados por el conflicto armado en los cuales se encuentran las estaciones radiales de la paz.
La "Casa Común" de la paz y la reconciliación
Las emisoras de paz son espacios de diálogo, reconciliación, memoria y construcción de paz por medio de la palabra. Los contenidos de estas frecuencias se centran en el sentir de la radio pública que se caracteriza por servir a la comunidad. La diversidad de voces de víctimas del conflicto armado, firmantes de paz, organizaciones sociales, pueblos étnicos, población LGBTIQ+, instituciones, estudiantado, liderazgos juveniles y liderazgos sociales son el eje central de los programas que están al aire de domingo a domingo en diferentes franjas horarias y son el resultado de los lazos que se afianzan entre los equipos de trabajo en territorio y la población.
Tras siete años de haber encendido sus micrófonos en Chaparral, Tolima, la Emisora de Paz se ha consolidado como un actor social imprescindible en el territorio, transformando de raíz la manera en que la comunidad concibe la reconciliación y narra su propia historia. Más allá de informar, este medio se convirtió en una herramienta viva para preservar la memoria histórica y visibilizar los proyectos locales, logrando que la comunidad se reconozca hoy desde su fuerza y anhelo de construir paz y ya no desde el estigma del conflicto.
El mayor logro de las emisoras de paz es que la radio se mantenga como el aliado incondicional de la cotidianidad rural, esta resulta ser una presencia constante que no solo teje comunidad en la distancia, sino que ofrece una compañía entrañable en el día a día de quienes labran la paz desde el campo y las periferias del país que han padecido la guerra.
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Al cumplir siete años desde que la emisora de paz de Chaparral se pusiera en marcha y abriera camino para las 19 emisoras que se encuentran desde La Guajira hasta el Putumayo y desde Nariño hasta Arauca, el anhelo de las comunidades y de quienes han aportado a este proyecto de construcción de paz por las ondas hertzianas, sigue siendo el mismo, asegurar la permanencia de las emisoras de paz en el tiempo. Para las y los habitantes del sur del Tolima, la continuidad es una garantía democrática, para seguir amplificando el trabajo y la esperanza de una población que, día a día, teje la paz de toda Colombia.

¡Larga vida a las emisoras de paz!