Inés Granja Herrera, Artista de la Semana en Radio Nacional de Colombia
En 2002, durante la sexta edición del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en Cali, la agrupación timbiquireña Socavón se alzó con el primer premio en la modalidad Marimba. Varias razones ayudaron a consagrar al grupo ese año, incluida la elección de su cantante, Nidia Góngora, como ganadora en Voz Solista, “una jovencita quien con los años –al decir del libro de memorias del Petronio– demostraría que se podían explorar nuevos sonidos sin soltarse la mano de la tradición”.
La otra razón fue, indudablemente, su repertorio, en el que se encontraba una rumba estilo Pacífico que desde el primer instante conquistó los corazones de los asistentes al Teatro al Aire Libre Los Cristales. Se trataba de “Memoria de Justino”, una alegre elegía al desaparecido intérprete de marimba Justino García, “un hombre muy popular” que “con su marimba en la mano puso a temblar el litoral”. La inspiración del tema fue de una sabedora del mismo poblado de Timbiquí, a en ese entonces con 51 años de edad: la cantadora Inés Granja Herrera.
Según explica el profesor y musicólogo Manuel Sevilla, el tema fundacional de la rumba, el estilo Pacífico de más reciente aparición, fue justamente “Memoria de Justino”, calificada por el propio Sevilla como “La rumba más conocida de todas y tal vez la primera en haber sido grabada (…). Esta rumba en particular se ha convertido en uno de los “clásicos” de la música del Pacífico sur”. Ese mismo 2002, la compositora fue invitada a grabar esa pieza en la primera producción de Socavón, “En memoria a nuestros ancestros”, junto con otra de sus creaciones, el currulao berejú “La marea”.
Nacida el 20 de abril de 1951, a la maestra Granja le llegó la música por su propia familia. “Mi papá tocaba bombo, cununo y cantaba, tenía un tío que tocaba bombo, cununo y flauta, y mi mamá cantaba, pero creo que no le gustaba mucho”, nos cuenta: “De todas maneras yo vengo de una vena artística de mis ancestros”. En ese entonces y antes de que la música tradicional del Pacífico colombiano tuviera el segundo aire que le ha dado el Petronio, ella prefería cantar baladas, salsa y vallenato.
En la década del 80, la cantadora se unió al grupo Bámbara Negra del ya mencionado Justino García, con quien recorrió buena parte de las poblaciones ribereñas del Valle, Cauca y Nariño. Y luego de la explosión de fama de “Memoria de Justino”, llegó a Bogotá para quedarse. Desde allí ha continuado una carrera que incluye su primera grabación solista, “La voz de la marimba” (2012) y un palmarés que incluye el premio de Grabación de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y Radio Nacional de Colombia, la dignidad en dos ocasiones (2007 y 2010) como mejor Solista Vocal en el Petronio Álvarez –como integrante de la agrupación Santa Bárbara de Timbiquí–, la consecución del título a Mejor Canción Inédita en el mismo evento con “Queremos la paz” y el homenaje en ese escenario en 2017.
Son muchas las canciones a ritmo de currulao, bunde, juga y rumba compuestas por Inés Granja, entre ellas “Sonero”, “Adiós Margarita”, “La negra que canta y baila”, “El gallo blanco”, “Remembranzas”, “Mi canalete”, “San Antonio”, “Marimba’e”, “A navegar”, “Soy timbiquireña”, “Que baile el abuelo”, “Baila negro”, “El gallo blanco” y “Soy el currulao”. Desde hace más de 15 años ha hecho llave artística con el percusionista bogotano Juan David Castaño, fundador de la agrupación La Revuelta. Con ella ha trabajado en proyectos como Los Amigos Revueltos y el grupo La Voz de la Marimba, apelativo con el que la cantadora es reconocida en la actualidad. Castaño fue el productor del más reciente disco de doña Inés, “Remembranzas” (2024), que vio la luz en formato de vinilo gracias a la iniciativa de la disquera independiente Bánfora Records, y que cuenta con colaboraciones como las del saxofonista colombo peruano Juan Ignacio Arbaiza y el intérprete de kora africano Babou Diabaté.
El 20 de abril conmemoramos el cumpleaños número 75 de la cantadora timbiquireña Inés Granja. Por eso es nuestra Artista de la Semana.