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Luis Carlos Meyer: 105 años del Rey del Porro

Luis Carlos Meyer fue uno de los responsables de la introducción del folclor costeño en México, y por ello se le conoció allí como “El Rey del Porro”.
Música
Foto: www.luiscarlosmeyer.com.
Radio Nacional de Colombia

En su libro “Recuerdos musicales del Caribe”, el investigador chocoano Luis Ramón Garcés dedica un tramo de su capítulo dedicado a los “exiliados” de la música tropical colombiana al cantante y compositor barranquillero Luis Carlos Meyer. Ahí lo define como un bailarín y cantante que “vestía impecablemente de blanco y, pese a ser de extracción humilde, su padre como que era de alcurnia, lo que le permitió que fuese bien recibido y apreciado en el alto mundo social de su ciudad natal”. Son las primeras referencias alrededor de un músico que nos representó con enorme dignidad en el exterior como embajador de nuestras sonoridades tropicales.

Luis Carlos Meyer fue uno de los responsables de la introducción del folclor costeño en México, y por ello se le conoció allí como “El Rey del Porro”. En su voz se escuchó por primera vez, en esos territorios, “La cumbia cienaguera”, de Andrés Paz Barros, Esteban Montaño y Luis Enrique Martínez, así como otros clásicos colombianos del estilo de “El guere guere” y “El gallo tuerto” de José Barros, “El caimán” de José María Peñaranda, “La historia” de Rafael Escalona, “Danza negra” de Lucho Bermúdez y “Entre palmeras” de Rafael Campo Miranda.

Nacido el 21 de septiembre de 1916, Luis Mateo Meyer Castandent, cuan era su nombre de pila, empezó su carrera cantando en su natal Barranquilla. La radio se encargó de acrecentar su popularidad como miembro de la famosa Emisora Atlántico Jazz Band. A mediados de la década del 40 viajó a Bogotá, donde grabó con las orquestas de Milciades Garavito y Francisco Cristancho y se hizo parte del elenco del popular espacio “La hora costeña”, en La Voz de la Víctor. Luego viajaría a México, donde se radicó a partir de 1946. De ahí pasó a Panamá y luego a los Estados Unidos, para quedarse definitivamente. Garcés recuerda sobre Meyer que fue “considerado un gran bolerista, pero además un connotado sonero, fiel intérprete de Miguelito Valdés y de Machín, tanto como de Bermúdez, Escalona o cualquiera de nuestros brillantes creadores de música tropical”.

A finales de la década del 50, el cantor y compositor se radicó en Nueva York. Allí hizo parte de la orquesta de Xavier Cugat y durante años se presentó en centros nocturnos y teatros como solista. Producto de su inspiración son los temas “La puerca”, todo un clásico navideño; “Micaela” y “Trópico”, ambas grabadas por la Sonora Matancera; “Mi compay chipuco”; “Nochebuena” y “Caramelo santo”.

El investigador musical José I. Pinilla mantuvo por años correspondencia con Meyer, y por medio de ella lo mantuvo al tanto de sus éxitos radiales, los reconocimientos y las más de 300 canciones que había grabado. “A partir de 1990 no volvió a contestar mi correspondencia –recuerda Pinilla–. En 1994 un amigo que vino de Nueva York me dijo que estaba en regulares condiciones económicas porque su voz se había deteriorado al extremo, porque padecía una rara afonía y por esa razón no trabajaba”.

Desaparecido durante muchísimo tiempo del panorama musical, se volvió a saber de él luego de que una enfermera del ancianato donde estaba recluido en Queens, Nueva York, lo descubriera y decidiera contar su historia a la prensa. En 1997, ya enfermo de cáncer, pudo volver a Barranquilla, y aunque su intención era quedarse, regresó a los Estados Unidos temiendo perder los derechos adquiridos ante la demora en ser repatriado. Tras su muerte, el 7 de noviembre de 1998, dejó un legado de sabor reflejado en sus grabaciones, especialmente las efectuadas con la orquesta del mexicano Rafael de Paz.

El 21 de septiembre se conmemoran los 105 años del natalicio del cantante y compositor Luis Carlos Meyer, el Rey del Porro. Por eso es nuestro Artista de la Semana.

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