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Tayta , un álbum en homenaje al Putumayo

Inspirado en una experiencia espiritual con la ayahuasca en la selva amazónica, Montoya transforma visiones, sonidos y emociones en un viaje musical que conecta la electrónica con lo ancestral.
Tayta , un álbum en homenaje al Putumayo
Crédito foto: ZZK Records
Luisa Piñeros

El verdadero viaje arrancó desque tomó la decisión de llegar en bus de Bogotá a Mocoa para tener un encuentro cara a cara con la ayahuasca. El destino final no importó tanto como el recorrido que hizo por fuera y por dentro para crear el álbum Tayta. Se trata de la nueva producción de Montoya, un pereirano radicado desde hace más de 10 años en Italia y dedicado a la creación de beats y experiencias desde la electrónica. Es violinista y un arquitecto del sonido que ha construido una potente carrera fuera del país.

Guiado por el Taita Manuelito en la toma de la planta sagrada, esta experiencia que abre los sentidos en su máxima potencia decantó en el álbum TAYTA, editado por ZZK Records y que recientemente vio la luz a nivel global. Escucharlo es entrar en las visiones sonoras que el artista tuvo porque en estados alterados de la conciencia la música también se ve. Llevado por la sinestesia diseñó un álbum con 8 cortes que más que relatar o ser fieles a su encuentro espiritual, nos abre una puerta a las múltiples posibilidades que tiene la música para traducir los universos interiores, las emociones, lo que difícilmente se puede poner en palabras. Este es un álbum que rinde un homenaje a lo estético, a la belleza de la creación, a la unión del color con el sonido; no en vano los videoclips y videos cortos que le acompañan están cargados de esa paleta multicolor que refleja las pintas, las visiones, el viaje, la selva, lo incómodo, la luz, la oscuridad y la redención.


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Tayta es un gran logro para quienes son seguidores de DJ’s y productores como Montoya. Y menciono un logro porque crear atmósferas, paisajes y visiones desde los beats y los sonidos orgánicos requiere de mucha precisión. Tayta rompe esas barreras y clichés. Nos brinda un viaje sensorial con marimba, flautas, kalimbas, sintetizadores, sonidos elásticos y voces etéreas que emulan esa inmensidad del cosmos.

Sobre el lenguaje visual Montoya cuenta que: “El lenguaje visual del álbum es una extensión de la música: el artista mexicano Diego Ocote juega con el tejido artesanal de cuentas de chaquira como una metáfora de cómo cada tema se construye a partir de células sonoras individuales que forman patrones y capas hasta converger en una sola composición coherente, mientras que un fondo cósmico transmite la infinitud del tiempo”.

Una planta sagrada que se vuelve música, un álbum que se llama Tayta y es medicina para los oídos.

Disponible en plataformas digitales.

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