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Los relatos de Baudilio Cuama, el marimbero homenajeado en el Petronio

Por: Luisa Piñeros.En el barrio Piedras Cantan de Buenaventura ya no hablan de tacos de dinamita, sino de tacos para tocar la marimba.Las armas fueron reemplazadas por bombos, cununos y guasás y detrás de toda esa transformación está un hombre nacido hace 70 años en el Río Raposo y cuyo nombre tiene un eco profundo en Buenaventura: Baudilio Cuama.

Por: Luisa Piñeros.

En el barrio Piedras Cantan de Buenaventura ya no hablan de tacos de dinamita, sino de tacos para tocar la marimba.

Las armas fueron reemplazadas por bombos, cununos y guasás y detrás de toda esa transformación está un hombre nacido hace 70 años en el Río Raposo y cuyo nombre tiene un eco profundo en Buenaventura: Baudilio Cuama.

La violencia le arrancó de sus entrañas a dos hijos y desde ese momento ha hecho una resistencia, armado de música y acompañado por un instrumento que se ha convertido en un símbolo de transformación pacífica: La marimba de chonta.

Instrumento que empezó a tocar desde los siete años, gracias al legado de su padre Eloy Cuama Tenegai, un indígena que aprendió a mimetizarse con los negros y que insistentemente llevó a Baudilio por los caminos de la música. De niño, se paraba al lado de su padre a verlo tocar, de cuando en vez le pedía los tacos y sin saber, pero sí sintiendo, imitaba lo que escuchaba.

Cuenta que aprendió los secretos del instrumento con la ayuda de un duende.

“Monte adentro en la selva, los viejos solían llevar una marimba nueva para que tuviera contacto con la manigua. Armaban una choza, se acostaban debajo de la marimba, dejaban los tacos sobre el instrumento y entraban en un sueño profundo, una especie de trance”.

En medio de esa vigilia onírica aparecía el duende, hacía lo suyo y dejaba los tacos tan calientes, que, al despertar, la energía del conocimiento entraba de esa manera. Ese ritual lo hizo en su casa una noche. El duende bajó, tocó y lo embrujó mágicamente. Al punto, que hoy en día es considerado uno de los mejores marimberos del Pacífico. Y no exageran frente a tal apelativo, porque verlo tocar es adentrarse en el manglar, cada resonar que emite la chonta es conectar con la naturaleza, evocar con los cantos de boga, las piangueras, la lluvia, la marea, el canto del pájaro marimbero, los ríos, el inmenso pacifico que lleva tatuado en el alma el maestro homenajeado este año en la versión XXII del Festival Petronio Álvarez.

Este reconocimiento no solo es por su destreza con la marimba que también construye. Es un agradecimiento a las muchas vidas que ha salvado en uno de los barrios más peligrosos del puerto de Buenaventura.

“Su legado es poder conocer la música del Pacífico, a mi padre le ha servido para poder expresarse, hacer un lazo de unión de hermandad con la comunidad. El folclor y sus enseñanzas han unificado una sola familia que es la familia del Pacifico.” Afirma Alí Cuama, hijo del maestro, ahora músico y marimbero también.

Sin duda, Baudilio tiene un espíritu pacifista, ha aprendido de resiliencia, sabe que el conocimiento es algo que se debe compartir y que un paíscomo Colombia necesita de la música.

“Sé que he trabajado por el bien de la humanidad y eso se me reconoce ahora después de estar construyendo y enseñando para que la música del Pacífico continúe viva. A mí me transmitieron el saber, yo lo transmito a mis hijos y Dios quiera que ellos hagan lo mismo con mis nietos”.

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