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Ilustración del libro 'El lápiz'  2011 de Paula Bossio.

Paula Bossio: una ilustradora que no se cansa de perseguir la línea

Eduardo Otálora

La invitada de este domingo a Entre Líneas es la ilustradora bogotana Paula Bossio, autora de libros memorables como El lápiz (2011), Los diferentes (2012) o Había una vez, tal vez (2014). Además, ha colaborado como ilustradora en las grandes editoriales del mundo, como Random House y SM. En esta faceta de ilustradora trabajó, recientemente, con el libro de Ricardo Silva Todo va a estar bien (2016).

Foto cortesía: Paula Bossio.

La historia de Paula con el dibujo empieza en su casa, sentada a los pies de la mesa de dibujo que usaba su mamá para trabajar. Tanto la mamá de Paula como el papá eran arquitectos y pasaban horas inclinados sobre planos, haciendo trazos cuidadosos en una época en la que no existían programas de arquitectura o diseño y en la que, por lo tanto, cualquier error podía costar el trabajo de una semana o un mes. Allí sentada, Paula veía cómo su mamá sacaba punta a los lápices y guardaba con cuidado las virutas que salían. Lo hacía porque después las utilizaba para sombrear los pisos de los planos que dibujaba. Paula le pedía unas de esas virutas a su madre y también las utilizaba, no para sombrear, sino para hacer sus primeros dibujos. Ella cuenta que desde ese momento le he encantado esa posibilidad que tienen las imágenes de contar historias. Entonces eso era lo que ella hacía: dibujaba para contarle al mundo lo que le estaba pasando por su pequeña cabeza.

Su pasión por el dibujo y la ilustración la ha acompañado desde siempre. Mientras cursó su pregrado en diseño gráfico la explotó al máximo y luego, cuando trabajó en diferentes agencias de publicidad, la guardó un lugar muy valioso, allí donde no llegaban el afán de las entregas para los clientes ni la angustia por un proyecto que era rechazado. Esto fue lo que le permitió un día tomar la decisión de abandonar el mundo de la publicidad y dedicarse por completo a lo que amaba: ilustrar. La apuesta, por supuesto, no era segura, pero por ahora va rindiendo frutos y la ha posicionado como una de las ilustradoras referentes en el medio literario colombiano.