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Foto cortesía: Santiago Mejía.

Una obra de arte natural cubre 16 metros del Museo El Chicó

Por: Alejandra Restrepo.

La artista plástica María Jimena Herrera tardó 9 meses acumulando buganvilias de la casa de sus abuelos para crear un manto de flores de 16 metros que se convirtió en obra viva y cubre un colorido espacio que se transforma día tras día en el Museo Chicó de Bogotá.

Rosa, morado, blanco, marrón, verde, entretejen una alfombra larga que da vida a esta obra. Cada día la lluvia, el viento, el sol, los visitantes y la vida van cambiando los colores y elementos de esta obra que María Jimena bautizó ‘Mi otro lugar’, por la importancia que tuvo en su infancia la casa de sus abuelos en Villeta.

Foto cortesía: Santiago Mejía.

“Cuando era una niña iba mucho a la casa de mis abuelos en Villeta y ellos tenían muchas plantas de Buganvilias y con el tiempo me interesó el potencial tónico que tenían estas flores. Me encantaba ver como cambiaban de color con el tiempo, mientras mi interés crecía, por motivos inesperados, tuvimos que irnos de esa casa”, cuenta.

Fue así como esta artista decidió que, mientras se iba despidiendo, iba a recopilar las hojas y flores.

Foto cortesía: Santiago Mejía

“La idea era hacer un ejercicio de memoria para recordar mi niñez en esa casa, para rendirle un homenaje a lo que viví allí. Fueron 9 meses de trabajo, que resultó en un manto, como símbolo de refugio, lo que era la casa”, señala María Jimena.

En el camino fue descubriendo nuevas cosas al realizar la obra: la resistencia de las hojas, la textura, su carácter textil. “A pesar de ser una obra efímera, que muere, tiene una gran resistencia”, agrega.

La obra estará expuesta hasta el 22 de septiembre en El Museo Chicó (Cra 7a #93-01 Bogotá), un espacio cultural que le ha interesado apoyar el arte emergenteFoto cortesía: Santiago Mejía.

 “El arte que tiene la capacidad de activar nuevos espacios que se salen de la sala de exposición y en el museo, al ser un espacio cultural y familiar nos interesan estas actividades que involucran al público, manifiesta María Alejandra Guzmán, encargada de cultura del museo.

“Después del 22 yo no quiero que la obra permanezca, no tengo intención de preservar algo que no es permanente, algo orgánico, quiero que desaparezca día tras día, esta acción para mi significa, darle al material lo que se merece, resaltar que está hecho con flores, que son efímeras. Después del 22, lo poco que quede lo voy a recoger y hasta ahí llegó”, explica María Jimena.