Buenaventura recibió con agrado al Nuncio Apostólico y le entregó las llaves de la ciudad
Buenaventura recibió la visita de Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia y representante del Papa León, en un encuentro significativo para el Distrito Especial, marcado por el diálogo, la fe y el fortalecimiento de las relaciones institucionales. Como muestra de hospitalidad y reconocimiento, las autoridades locales hicieron entrega simbólica de las llaves de la ciudad, destacando el agrado con el que el territorio acoge la presencia del delegado pontificio.
Durante su visita, el Nuncio Apostólico manifestó su satisfacción por estar en Buenaventura, a la que calificó como un territorio agradable, resaltando la riqueza humana y espiritual de su gente. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, subrayando además el papel fundamental de la Iglesia en la educación, el desarrollo y la esperanza de las comunidades.
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Por su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura, explicó la relevancia diplomática y pastoral de esta visita, señalando que el Nuncio Apostólico es el representante del Papa en Colombia, delegado pontificio, embajador del Estado Vaticano y decano de todos los embajadores, lo que convierte su cargo en una dignidad de alto nivel. “Yo quise invitarlo a la iglesia de Puerto Merizalde, zona rural de Buenaventura, por la situación que está viviendo esa comunidad; allá nunca ha ido un nuncio y quiero que él pueda llevar el mensaje del Papa, que lleve su voz de consuelo y bendición a la comunidad”, afirmó.
El obispo añadió que esta visita permite a Buenaventura seguir afianzada en la fe y visibilizar tanto la realidad urbana como la de las zonas rurales del Distrito, fortaleciendo el mensaje de acompañamiento, esperanza y cercanía de la Iglesia con el territorio.