Catatumbo llevó la voz del campo colombiano a la ICARRD+20 y reafirmó que la Reforma Agraria se construye desde los territorios
La región del Catatumbo volvió a demostrar que la Reforma Agraria no es un discurso lejano, sino una construcción colectiva que nace desde los territorios. Su presencia en la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural – ICARRD+20: Tierra para trabajar, tierra para comer, tierra para la vida, realizada en Cartagena de Indias, conectó las luchas históricas del nororiente colombiano con el debate global sobre el futuro de la tierra y la soberanía alimentaria.
Este encuentro internacional, que congregó delegaciones de 100 países, 60 gobiernos y más de 1.500 líderes indígenas, campesinos y afrodescendientes, se convirtió en un escenario estratégico para reafirmar que la tierra no solo es un recurso productivo, sino la base de la democracia rural y la paz.
Del territorio al escenario global: el Catatumbo toma la palabra
La representación de los municipios de Sardinata, Ábrego, Tibú y Ocaña no fue simbólica. Fue la expresión concreta de una región que por décadas ha enfrentado conflicto armado, economías ilícitas, abandono estatal y disputas por la tierra, pero que también ha construido organización social y propuestas propias de desarrollo rural.
En Cartagena, los voceros del Catatumbo llevaron una postura clara: la Reforma Agraria debe construirse desde abajo. Nahun Armesto, integrante del Comité Consultivo de la Reforma Agraria, insistió en que los campesinos conocen de primera mano los problemas estructurales del campo: la informalidad en la tenencia, la falta de acceso a crédito, la ausencia de infraestructura productiva y el temor constante a perder la tierra trabajada durante años.
Su mensaje conectó con el espíritu de la conferencia: actualizar las políticas de tierras con enfoque de justicia social, sostenibilidad ambiental y participación comunitaria, veinte años después de la cumbre realizada en Brasil.
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La Agencia Nacional de Tierras: articulación que se traduce en resultados
La presencia del Catatumbo en este escenario internacional también refleja un trabajo articulado con la Agencia Nacional de Tierras (ANT), entidad que ha acompañado durante años los procesos organizativos campesinos y que hoy lidera la implementación de la Reforma Agraria.
En el marco de la ICARRD+20, la subdirectora de Administración de Tierras de la Nación, Lina María Salcedo, anunció que la estrategia La Ruta del Título está culminando la entrega de cerca de 44.000 hectáreas —entre títulos individuales y predios— a alrededor de 5.000 familias campesinas y comunidades étnicas en más de 100 municipios de 13 departamentos.
Este despliegue institucional no es menor. Más de 100 funcionarias y funcionarios territoriales y del nivel central están desarrollando jornadas maratónicas de formalización en departamentos como La Guajira, Sucre, Bolívar, Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Santander, Córdoba, Meta, Caquetá, Cundinamarca, Nariño y Putumayo.
El director de la ANT, Juan Felipe Harman, resaltó que cada título entregado representa seguridad jurídica, acceso a oportunidades productivas y un paso firme hacia la consolidación de la paz territorial.
Reforma Agraria, paz y democracia rural: un mismo camino
La discusión central de la conferencia —“Tierra y paz: Derechos sobre el territorio en la consolidación de la democracia”— encuentra eco directo en regiones como el Catatumbo. Allí, hablar de tierra es hablar de permanencia, arraigo y de la posibilidad real de sembrar sin miedo.
El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha impulsado una política de redistribución y formalización que busca corregir históricas desigualdades en el acceso a la tierra. La ANT ha gestionado más de 700.000 hectáreas para campesinos y comunidades étnicas y ha formalizado más de 2 millones de hectáreas en todo el país. Además, se han constituido 20 nuevas Zonas de Reserva Campesina, alcanzando 27 a nivel nacional.
Estas cifras, más allá de su magnitud, adquieren sentido cuando se traducen en historias concretas: familias que después de décadas reciben la escritura de su predio, mujeres rurales que acceden por primera vez a derechos de propiedad y comunidades étnicas que consolidan sus territorios colectivos.
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Catatumbo y el futuro agrario del planeta
La participación del Catatumbo en la ICARRD+20 no solo reafirma su compromiso con la Reforma Rural Integral, sino que lo posiciona como actor clave en la discusión global sobre el futuro agrario. En un mundo atravesado por crisis climática, inseguridad alimentaria y conflictos por recursos naturales, las comunidades campesinas aparecen como guardianas de la tierra y constructoras de soberanía.
El mensaje que dejó la delegación es contundente: no puede haber desarrollo rural sin participación campesina real. Las políticas públicas deben construirse con quienes trabajan la tierra todos los días, con quienes han resistido el despojo y con quienes creen que el campo colombiano puede ser productivo, sostenible y en paz.
La articulación entre el Catatumbo y la Agencia Nacional de Tierras demuestra que la Reforma Agraria avanza cuando el Estado y las comunidades dialogan, planifican y ejecutan juntos. Desde Cartagena hacia los territorios, el hilo conductor es claro: la tierra como derecho, como oportunidad y como fundamento de una democracia rural más justa.