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Aeropuerto de Chaparral honra a José María Melo: inversión, memoria histórica y reivindicación indígena

El día en que Chaparral nombró su historia: José María Melo vuelve a casa
Ingrid Lorena Jimenez Diaz

En Chaparral, donde las montañas guardan la memoria de los pueblos y el viento baja con historias antiguas, hubo un día en que la historia dejó de ser lejana y tomó forma en un nombre. No fue solo un acto oficial ni un protocolo más. Fue, como dijeron sus protagonistas, un gesto que va más allá de lo simbólico.

Con una inversión de 1.200 millones de pesos, el Ministerio de Transporte de Colombia entregó las obras de mantenimiento del aeropuerto local. Pero ese día, la pista no solo recibió aviones: recibió memoria. Desde ahora, el lugar se llama Aeropuerto General José María Melo, en honor a José María Melo, el único presidente indígena que ha tenido Colombia.

La noticia no llegó sola. Vino acompañada de una promesa de futuro. Con la entrada de una nueva ruta comercial que conectará a Chaparral con Bogotá, ruta que para el mes de junio estaría de manera continua con la aerolínea SATENA. La comunidad empieza a mirar el horizonte con otros ojos. Los caficultores y cacaoteros ven en los vuelos una oportunidad para abrir mercados, para que el aroma del café y la riqueza del cacao viajen más lejos, para que el turismo encuentre en este rincón del sur del Tolima un destino con historia viva. No es solo una pista aérea: es una puerta que se abre.

La historia que quisieron borrar

José María Melo asumió la presidencia el 17 de abril de 1854. No llegó desde las élites, sino desde el pueblo. Representó a los artesanos, a los sectores populares, a quienes no tenían voz en el poder. Fue, en palabras de la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas Mantilla, una deuda histórica.

“Este acto va más allá de lo simbólico, porque reconoce a un hombre que siendo indígena llegó a algo que todavía sigue siendo una deuda histórica”, afirmó. Y fue más allá: “Aún hoy persisten libros de historia que niegan su existencia, y no es gratuito: lo niegan porque fue indígena y de origen popular”.

Su historia no terminó en Colombia. Tras su caída, Melo cruzó fronteras y llegó a México, donde se unió a las luchas liberales del siglo XIX junto a Benito Juárez. Allí encontró otro territorio en resistencia… y también su final. La embajadora de México en Colombia en 2026, Martha Patricia Ruiz Anchondo, lo contó con la voz de quien narra una historia que aún duele:

“Es una ausencia grande que no exista la memoria de José María Melo como debe existir”, dijo frente a las comunidades.

Recordó que Melo llegó a Chiapas, se unió a la causa liberal y defendió la frontera junto a pueblos indígenas. Pero fue capturado y fusilado. Su cuerpo quedó en tierra mexicana, en medio de la guerra.

“Los pueblos indígenas lo rescataron y le dieron sepultura como debe ser”, relató, evocando esa tradición profunda de cuidar a los suyos, incluso después de la muerte.

Por eso, explicó, uno de los primeros acuerdos entre el presidente Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador fue buscar sus restos y repatriarlos.

Y por eso también, el cambio de nombre del aeropuerto en Chaparral es, para ella, “un pequeño acto muy significativo”.


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La voz del territorio

Pero si esta historia tiene un origen claro, está en la voz de las comunidades. En la palabra firme de María del Carmen Segura, gobernadora indígena del pueblo Pijao, quien convirtió la memoria en acción.

“Aquí tuvimos un presidente indígena, entonces es importante que ese reconocimiento se refleje en espacios públicos como el aeropuerto”, dijo. No fue fácil. Hubo que organizarse, firmar, insistir. Presentar un derecho de petición, reunir a los gobernadores indígenas, sostener la idea frente al tiempo y la burocracia.

“Nosotros como indígenas tenemos que hacer valer nuestros derechos y el respeto por nuestra historia”, afirmó. Para ella, el nombre no es solo un nombre. Es una puerta. Una posibilidad. Un mensaje para las nuevas generaciones.

Más que un símbolo

Ese día, mientras las autoridades hablaban y las comunidades escuchaban, también se anunciaba el futuro. Desde el Ministerio de Transporte confirmaron que comenzarán a operar dos vuelos semanales entre Chaparral y Bogotá, una apuesta por conectar este territorio con el resto del país.

La ministra María Fernanda Rojas Mantilla lo dijo claro: “Es un gobierno que reconoce la diversidad y la riqueza de estos territorios y que viene donde la ciudadanía está clamando por inversiones”. Pero para las comunidades, el desarrollo no se mide solo en vuelos. También en tierra, en cultura, en dignidad.

María del Carmen Segura lo recordó al cerrar su intervención: “Somos más de 8 mil familias que necesitamos oportunidades para trabajar la tierra, preservar nuestra cultura y seguir construyendo territorio”.

El nombre que vuelve

Al final, cuando el acto terminó y el bullicio se fue apagando, quedó el letrero. Quedó el nombre. Quedó la historia escrita en la entrada de un aeropuerto. Y en ese gesto aparentemente sencillo, Chaparral hizo algo más profundo: devolvió a José María Melo al lugar donde siempre debió estar. No en los márgenes. No en el olvido. Sino en el centro de la memoria.

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