En el helado mar antártico, dos ballenas jorobadas forman una espiral. Cuando sus colas asoman, la científica colombiana Andrea Bonilla apunta su cámara fotográfica y retrata esta "huella digital" que servirá para consolidar su inventario de una década con miras a preservar la especie.
Los misticetos, también conocidos como ballenas barbadas, cantan gracias a un sistema único en su laringe, que funciona de forma similar al de los mamíferos terrestres como el humano.
Aparte de exuberantes paisajes con más de 1.500 plantas endémicas, la zona alberga ballenas jorobadas que entre junio y noviembre dan a luz en estas aguas cálidas.
Durante la temporada de avistamiento de ballenas, que se extiende hasta el mes de noviembre, las autoridades fortalecen la seguridad de estas especies, así como la integridad de los turistas y habitantes.