Mientras Catar se prepara para recibir el Mundial de fútbol, la pista de Al-Shahaniya, a 40 kilómetros de Doha, parece estar aislada de la fiebre que invade el pequeño emirato.
Con poco menos de tres millones de habitantes, Catar le apuesta a los grandes eventos deportivos como un fuente de ingresos importante para consolidar su desarrollo.