Recibido por familias migrantes y numerosos niños, el sumo pontífice llegó al campo de Mavrovouni, donde viven unos 2.200 solicitantes de asilo en arduas condiciones.
Los recursos se destinarán para cubrir las necesidades "inesperadas" de migrantes y refugiados, incluidas las "reubicaciones adicionales" de quienes llegan desde Afganistán.