En Ocaña, Norte de Santander, hay una casa dedicada a la formación musical. Entre baterías, guitarras y ukeleles van construyendo un nuevo espacio para promover arte y paz
Los distintos gremios están trabajando conjuntamente y a la espera de que se recupere la normalidad de esta frontera que fue una de las más activas de América.
60 familias que por años han tenido que vivir del cultivo de la mata de coca iniciaron a dar el giro a la legalidad mediante la cría de peces y venta de pescado.