Funcionarios evalúan la extensión de la bocatoma del acueducto en siete kilómetros para encontrar una nueva fuente de agua. Las quebradas que abastecen a dos veredas se han secado debido a la ola de calor.
En total, esperan atender a 2.500 personas de los pueblos indígenas que habitan en zonas apartadas de Risaralda, entre las que se encuentran Kemberdé, Chifa, Dokabú y más.