Rescatistas lograron extraer con vida a un perro de un edificio colapsado en el sur de Turquía, tres semanas después del mortal terremoto magnitud 7,8.
Millones de personas de toda la región se enfrentan ahora al dilema de si arriesgarse a volver a entrar en sus casas, esperar que se examinen las estructuras o mudarse a otro lugar.
Los balances a un lado y otro de la frontera no dejan de aumentar y, teniendo en cuenta la magnitud de la destrucción, pueden seguir la misma tendencia.