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Gerardo Cadavid, un coleccionista de la historia en los Llanos Orientales

La Casa Museo Cadavid reúne obras de arte y elementos que aportaron al desarrollo tecnológico a mediados del siglo XIX y XX.
Mi país
Foto: Meller Miranda.
Meller Miranda

Hablar de Gerardo Cadavid es hablar de un amante de la historia del arte y de un enamorado de los Llanos Orientales, tierra que lo adoptó como su hijo desde hace más de 24 años, cuando llegó de Bogotá en la búsqueda de nuevos rumbos y con ganas vivir nuevas aventuras en un territorio lleno de quitapesares, pajarillos y seis por derecho.

Viajar por la vida de este coleccionista es sumergirnos en las etapas de evolución de nuestro país y del mundo, no precisamente por su edad, sino por la compilación de obras de arte y elementos que aportaron al desarrollo tecnológico a mediados del siglo XIX y XX y que se encuentran debidamente protegidas en su Casa Museo Cadavid, ubicada en el centro histórico de Villavicencio, Meta.

“La galería Casa Cadavid nace del problema que teníamos los artistas, pues solamente estaba la Galería Guayupe de la Corporación Cultural de Villavicencio y un pasillo del teatro La Vorágine. (…). Teniendo en cuenta esa situación cogí en primera parte la sala, luego el comedor y después decidí desocupar la casa y dejarla de manera completa como un santuario de la historia y de las artes”, cuenta.

Teléfonos antiguos, obras artísticas, cámaras fotográficas, armas usadas en la guerra bipartidista y radios de la Primera Guerra Mundial se pueden apreciar en esta galería, que conserva en sus paredes el testimonio de la evolución de la capital llanera.

“Las cámaras eran de un fotógrafo amigo, Jairo Valencia, en un momento me dijo tomé eso y guárdelas usted. (…) Las armas que conservo guardan parte de la historia de Colombia. Por ejemplo, una de ellas perteneció al líder guerrillero Guadalupe Salcedo, esta fue donada por la escritora araucana Silvia Aponte y un fájame de 1.700 me lo donó Rodrigo Echeverry”, expone Cadavid.

Para este artista plástico y fotógrafo, proveniente de Cundinamarca, conservar y proteger cada elemento de su galería es una tarea que realiza con pasión, pues en ellas se encuentra parte del cariño de sus amigos, familiares y colegas.

“Todo hay que protegerlo, porque cuando la gente viene y dona algo con tanto cariño uno tiene que conservarlo, cada objeto, cada cosa que encontramos aquí es muy valioso, una de las piezas más antiguas que encontramos es proveniente de la cultura herrera y que cuenta con el debido registro de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC”, señala el coleccionista.

Pintando bocetos en compañía de la música que lo ha marcado a lo largo de sus 60 años, Gerardo Cadavid, recuerda a sus compañeros y amigos del ayer, como al periodista Javier Ayala, que falleció recientemente y ha sido recordado por su enorme legado.

“Yo en la productora era el marquetero de Javier Ayala, era un tipo muy correcto. (…). Uno veía en el periodismo de los años 80 a unas personas muy profesionales, muy dadas a la gente”, relata.

Las más 300 obras de arte que cuida el maestro Cadavid son una muestra fehaciente de que, sin importar las situaciones adversas que afronte la humanidad, no se podrá dejar de contar la historia que nos une como país.

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