Frutas colombianas como gulupa y maracuyá se abren paso en más de 30 mercados internacionales
Las pasifloras colombianas, entre ellas la gulupa, el maracuyá, la granadilla y la curuba, consolidan su presencia en más de 30 mercados internacionales, incluyendo destinos estratégicos como la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá. Este posicionamiento refleja una creciente demanda global por frutas exóticas y el fortalecimiento de la oferta exportadora del país.
El cultivo de pasifloras se ha convertido en un renglón clave del agro colombiano, con más de 8.000 hectáreas sembradas y alrededor de 25.000 productores, en su mayoría pequeños y medianos.
En el frente externo, las exportaciones registran ingresos por decenas de millones de dólares anuales, impulsadas por la calidad del producto y el cumplimiento de exigentes estándares fitosanitarios. En este contexto, la gulupa sobresale como una de las frutas con mayor valor agregado y demanda en los mercados internacionales.
¿Dónde se concentra la producción en Colombia?
La producción de pasifloras tiene un peso significativo en regiones como Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Valle del Cauca, donde las condiciones agroecológicas favorecen su desarrollo.
En estos territorios, el cultivo no solo dinamiza la economía local, sino que también se consolida como una alternativa para la sustitución de economías ilícitas y el fortalecimiento de la economía campesina, generando empleo y estabilidad en zonas rurales.
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El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) desempeña un rol central en la consolidación de este subsector, al garantizar la sanidad vegetal y la competitividad de las pasifloras en los mercados internacionales.
Entre sus principales acciones se encuentran:
- El registro de predios productores con fines de exportación, bajo estándares normativos.
- El seguimiento fitosanitario permanente frente a plagas y enfermedades.
- La expedición de certificados fitosanitarios, indispensables para el comercio exterior.
- El control en el uso de plaguicidas, para asegurar prácticas seguras y sostenibles.
- La promoción de buenas prácticas agrícolas (BPA), enfocadas en la calidad e inocuidad del producto.
El crecimiento de las pasifloras representa una oportunidad para diversificar la canasta exportadora y fortalecer el desarrollo rural en Colombia. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con la sostenibilidad, el control fitosanitario y la apertura de nuevos mercados.