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Cavernas de Colombia: un mundo natural por descubrir y proteger

Estos ecosistemas hoy se encuentran desprotegidos porque no hay una legislación definida para su conservación.
Richard Hernández

 

Según la Sociedad Colombiana de Espeleología, se estima que en el país hay más de 1.500 cavernas, las cuales se hallan principalmente en los departamentos de Santander, San Andrés y Huila. Sin embargo, estos ecosistemas hoy se encuentran desprotegidos porque no hay una legislación definida para su conservación.

“Por su condición de ecosistemas casi cerrados, que dependen de aportes externos de energía para funcionar, las cuevas son sistemas de alta sensibilidad que poseen especies o poblaciones de biota endémica, amenazada o en peligro de extinción; son consideradas laboratorios biológicos a nivel de biogeografía y evolución, y potencialmente indican la estabilidad ecológica de los sistemas que las rodean a varias escalas espacio-temporales”, afirma Yaneth Muñoz Saba, investigadora de la Universidad Nacional de Colombia.

Foto: Juan Carlos Higuera.

Juan Carlos Higuera es director de la Sociedad Colombiana de Espeleología, una entidad que se dedica a la exploración, mapeo y clasificación de cavernas en Colombia. Desde hace 10 años, junto algunos exploradores de la organización adelantan la investigación de estos ecosistemas en el país, sobre todo en regiones en las que nunca antes se había hablado del tema, pero que están generando muchas controversias, debido a que se han encontrado especies nuevas y muy extrañas para la ciencia en esas zonas.

“Poco se ha hablado de las cavernas en Colombia, porque antes las exploraciones geológicas no se habían centrado tanto en ese tema. Ahora que ya se habla de la espeleología y las exploraciones, nuestro grupo ha incursionado en varias cavernas del municipio de El Peñón en Santander, encontrando baluartes para la ciencia como por ejemplo fósiles de un Megatherium (mamífero de gran tamaño, pariente de los actuales perezosos)”, explica el experto.

El Instituto Humboldt, según Higuera, terminó un trabajo interesante con el investigador Carlos Daza sobre sobre artrópodos, encontrando nuevas especies de cangrejos que viven en los ríos de las cavernas. También de peces ciegos que son totalmente blancos porque no reciben la luz solar. Esta entidad y la Universidad Nacional adelantan un trabajo importante con estas especies que requieren mayor atención.

“No todas las cavernas son aptas para el turismo. Es necesario primero echarle un vistazo, catalogarlas y ver si esos escenarios tienen algún valor para la ciencia. Hacer registros fotográficos, hacer la medición de las cavernas, revisar si los artrópodos que vemos ya están registrados o, si no, pasamos la voz a los institutos correspondientes”, dice.

La Sociedad Colombiana de Espeleología también da pauta a las alcaldías y organizaciones, pues las cavernas son un tema nuevo y en muchos casos estas entidades pueden no saben por dónde empezar, cómo interpretarlo o concebirlo y menos aún cuando no es usual visitar este tipo de ecosistemas. Por esa razón, Higuera desarrolló el libro ‘Cavernas de Colombia’ y con la Sociedad siguen haciendo documentales y trabajos audiovisuales, realizando una labor pedagógica.

“En España, por ejemplo, los niños desde los cinco años se meten a una federación o grupo de espeleología, porque la tradición en estos países tiene una antigüedad de 100 años. En México, la espeleología es un baluarte, hace parte de su turismo y de su ciencia. Las cavernas albergan secretos, historias que nos anteceden a esta generación humana. De eso se trata la espeleología de eso se tratan las cavernas. Por ellas existimos nosotros”, afirma el investigador.

Foto: Juan Carlos Higuera.

Higuera ha explorado más de 100 cavernas en distintas regiones de Colombia. Cuevas interesantes como las de la Serranía de San Lucas, pasando por las de Morales (Bolívar) que se deben atravesar en balsas; cavernas de hielo como las de la Sierra Nevada del Cocuy (Boyacá) y también los cenotes de agua dulce y salada de San Andrés.

Asimismo, ha recorrido la Amazonía en busca de nuevas especies para la ciencia, como en el Putumayo donde cuenta que encontraron una curiosa araña. Este descubrimiento ya lo han hecho conocer a algunos expertos para que la analicen, pero todavía no han recibido respuesta.

“Las cavernas son un complemento con lo que existe en la superficie, porque usualmente guardan el agua. Pensar en cavernas es pensar en acuíferos, es pensar en nuestra historia como especies en la tierra, como el lugar donde nos acogieron, como el lugar en donde nació el lenguaje. Lo dicen los pictogramas y petroglifos. Hace 26 años, en Francia descubrieron una cueva de las más significativas del arte prehistórico. La cueva conocida ahora como Chauvet, es un ejemplo de la conservación del arte rupestre”, anota.

El investigador confiesa que nunca pensó que existieran estas enormes y diversas cuevas. Por eso, su libro ‘Cavernas de Colombia’, publicado hace dos años, sirvió para mostrarle al país lo que tenía a nivel de ecosistemas subterráneos. “Cavernas donde tienes que bajar 120 metros y acampar durante tres días en el inframundo (risas) para poder fotografiarlas”, relata.

El tipo de cavernas varía mucho dependiendo del clima, también del tipo de rocas que se encuentra en el ecosistema, donde hay estructuras muy buenas de caliza, ahí se van a encontrar muchas cavernas, como en el caso de El Peñón. “Necesitaría dos encarnaciones para recorrerlas todas”, dice Juan Carlos.

Cuando se le pregunta sobre cuántas cavernas hay en Colombia, él suele responder: “hay tantas cavernas como montañas” y se remonta al municipio santandereano de El Peñón: “estamos haciendo un inventario. Ya pasamos por las 600, es un lugar muy importante para la ciencia. Caño Cristales era un punto perdido en La Macarena hasta que salió el rio de los colores. Así pasa ahora en El Peñón, que tiene la mayor cantidad de cavernas en Colombia”, comenta.

El Peñón es un municipio con 34 veredas, que pertenece a la provincia de Vélez. Tiene las cavernas más profundas, extensas y más diversas de Colombia. Con este descubrimiento de sus cuevas, en este lugar se ha venido haciendo un gran trabajo científico, pero por su parte, la minería está amenazando estos ecosistemas.

Foto: Juan Carlos Higuera.

En los últimos años Verónica Ramírez, doctora en ciencias, realizó un importante estudio del paleoclima. Una investigación que solo se puede hacer en el interior de las cavernas y que reveló como era el clima hace miles de años en Colombia. “Si la minería hubiera entrado diez años antes, no se hubiera podido hacer esta investigación. El país sigue dando títulos mineros de un día para otro como en el caso de El Peñón”, señala.

En estos momentos, el municipio de El Peñón se está viendo amenazado por unos procesos de concesión minera, tramitados ante el Ministerio de Minas y Energía y, a nivel nacional, por personas particulares y empresas interesadas en esta industria.

“El municipio nunca ha tenido una vocación minera. Las empresas interesadas están haciendo exploraciones con fines de explotación de cobre cuarzo y otros minerales. La peor amenaza que tenemos para esos ecosistemas es que estamos en un bosque de niebla a 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar, una zona bastante estratégica, desde el punto de vista ambiental por la generación de agua”, señala Bercely Quiroga Vargas, alcalde de El Peñón.

Sin embargo, el mandatario dice que están a tiempo para evitar que esos procesos de explotación se hagan realidad. Se otorgaron dos licencias, pero en la zona donde se pretendía explotar, se encontraba un bosque natural y gracias a la Ley segunda de 1959, según el alcalde, se negó el permiso. Por esto, el municipio está haciendo un llamado a nivel nacional a las instituciones ambientales y a la comunidad científica para que se unan e impulsar la prohibición de la explotación en estos ecosistemas.

Mientras tanto, entidades como el Instituto Humboldt, la Universidad Nacional de Colombia y la Sociedad Colombiana de Espeleología, entre otros, continúan con su labor de adentrarse estos espacios desconocidos por muchos colombianos y amenazados por falta de una legislación que los proteja.

“Uno se debe volver vocero de esos ecosistemas a través de fotos, documentales y videos. Es importante registrarlos para proteger estos entornos. Estamos ad portas de una ley de cavernas que tenemos que respaldar. No sé cómo va eso, me imagino que lento. Mientras tanto, la minería va rápido. No queremos que la ley salga cuando los ecosistemas más valiosos del país se hayan destruido”, advierte Juan Carlos Higuera.

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