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Colombia lidera llamado internacional para eliminar combustibles fósiles

El país organizará en 2026 un encuentro sin precedentes que reunirá a gobiernos, comunidades, científicos y sector privado para acelerar la transición energética.
Colombia lidera conferencia global sobre combustibles fósiles
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
Lina Pérez

Durante la COP30 en Belém, Brasil, el Gobierno de Colombia asumió un papel protagónico al promover la Declaración de Belém, una iniciativa internacional que busca acelerar la transición global fuera de los combustibles fósiles. La postura colombiana, respaldada por el presidente Gustavo Petro, insiste en que los países productores de petróleo deben encabezar la transformación hacia energías limpias y modelos económicos sostenibles.

¿En qué consiste la Declaración de Belém?

La Declaración de Belém propone compromisos vinculantes para reducir progresivamente la dependencia de petróleo, carbón y gas, con un cronograma claro de eliminación, inversión en energías renovables y financiamiento climático real para los países del Sur Global. El documento también exige a las potencias históricamente responsables del calentamiento global asumir mayores obligaciones financieras y tecnológicas.

El presidente Petro ha reiterado que la transición energética debe estar basada en la justicia climática, un concepto que exige que las naciones más contaminantes financien y apoyen a los países más vulnerables. Según el mandatario, no habrá reducción significativa de emisiones si la transición se deja únicamente en manos del mercado o de soluciones voluntarias.


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¿Cómo ha sido recibida la propuesta colombiana en la COP30?

La iniciativa ha recibido apoyo de varios países amazónicos y de organizaciones ambientales internacionales, que ven en la Declaración de Belém una oportunidad para convertir la retórica climática en acciones concretas. Sin embargo, algunas potencias productoras de combustibles fósiles se han mostrado reticentes ante los compromisos obligatorios planteados, alegando impactos económicos.

Delegaciones diplomáticas señalaron que las próximas semanas serán determinantes para lograr adhesiones formales. En paralelo, Colombia impulsará mesas técnicas para definir metas de descarbonización y mecanismos de financiamiento, con la expectativa de que la Declaración de Belém se convierta en uno de los acuerdos más importantes de la COP30.

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