¿Cuándo regresa Artemis II? El ángulo clave y las maniobras para sobrevivir al reingreso a la Tierra
La misión Artemis II avanza en su fase final con el regreso de la cápsula Orión hacia la Tierra, previsto para el próximo 10 de abril, en una de las etapas más críticas de toda la expedición.
Tras completar su sobrevuelo de la Luna, la tripulación integrada por Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen se prepara para enfrentar un complejo proceso de reingreso a la atmósfera terrestre, considerado el momento más riesgoso de la misión.
¿Cuándo regresa Artemis II a la Tierra?
Según lo previsto por la NASA, el amerizaje de la cápsula Orión ocurrirá el 10 de abril en el océano Pacífico, cerca de las costas de California.El retorno se realiza mediante una trayectoria de retorno libre, lo que permite que la nave sea guiada por la gravedad sin requerir grandes maniobras, aunque sí ajustes precisos en puntos clave del trayecto.
Previo al ingreso a la atmósfera, la tripulación ejecutó con éxito la maniobra de corrección de trayectoria de retorno (RTCB), un encendido controlado de motores que ajusta el ángulo de entrada.Este paso es determinante: un ángulo incorrecto podría hacer que la cápsula rebote en la atmósfera o se desintegre por el exceso de fricción.
Lea también: Donald Trump plantea millonario recorte al presupuesto de la NASA en medio de la misión Artemis II
¿Por qué el reingreso es el momento más peligroso?
Uno de los factores más críticos es el ángulo de entrada a la atmósfera. La cápsula deberá ingresar en un corredor de reentrada cercano a los 6 grados, un rango extremadamente estrecho que ha sido utilizado históricamente en misiones del programa Apollo program de la NASA.
Este margen es determinante:
- Si el ángulo es demasiado bajo, la nave podría rebotar en la atmósfera y desviarse al espacio.
- Si es demasiado pronunciado, la fricción generaría un calor extremo capaz de comprometer el escudo térmico.
Por ello, no se trata de un número exacto, sino de un rango preciso dentro de lo que los ingenieros llaman “corredor de reentrada”.
Durante el descenso, la cápsula alcanzará velocidades cercanas a los 40.000 km/h, lo que generará temperaturas extremas en su superficie. El contacto con la atmósfera producirá una capa de plasma alrededor de la nave, causando un segundo apagón de comunicaciones, en el que la tripulación quedará temporalmente incomunicada con la Tierra. En esta fase, el escudo térmico será la única barrera que protegerá a los astronautas del calor intenso.
Una vez superada la fase de mayor calor, la cápsula reducirá su velocidad mediante un sistema de 11 paracaídas que se desplegarán de manera progresiva.
Este mecanismo permitirá un descenso controlado hasta el amerizaje en el océano Pacífico, donde un equipo de recuperación, incluido el buque USS John Murtha, estará listo para asistir a la tripulación.
La NASA evalúa en esta etapa la capacidad de sus sistemas para garantizar la seguridad de los astronautas en condiciones extremas, un paso fundamental para consolidar la exploración humana más allá de la órbita terrestre.