Colombia y Estados Unidos afinan detalles para reunión en la Casa Blanca del 3 de febrero
La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, sostuvo este viernes 23 de enero una llamada de trabajo con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para ultimar los preparativos del encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, previsto para el 3 de febrero de 2026 en Washington.
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Según informó la Cancillería colombiana, la conversación entre ambos funcionarios transcurrió en un tono cordial y sirvió para reafirmar el interés mutuo de que la reunión bilateral sea exitosa. En ese sentido, el Departamento de Estado estadounidense confirmó que se garantizarán todos los protocolos y condiciones propias de una visita oficial de un jefe de Estado al presidente Petro.
Durante la llamada, delinearon los principales temas que abordarán los mandatarios en su encuentro, destacando la histórica relación de cooperación entre Bogotá y Washington. Entre los asuntos prioritarios figuran la lucha contra el crimen organizado transnacional, con especial énfasis en la situación fronteriza, los desafíos de seguridad regional y las oportunidades de colaboración conjunta en diversos sectores.
La reunión del 3 de febrero marcará uno de los primeros encuentros bilaterales de alto nivel entre Trump, quien asumió la presidencia el 20 de enero pasado, y líderes latinoamericanos, lo que subraya la importancia estratégica de la relación entre ambos países.
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Contexto: la llamada previa entre Petro y Trump
La gestión diplomática de alto nivel ocurre pocos días después de la primera conversación telefónica directa entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, realizada tras la posesión de Trump el 20 de enero de 2026. Según fuentes oficiales de ambos gobiernos, ese diálogo fue descrito como respetuoso y pragmático, con el objetivo de marcar un nuevo punto de partida en la relación bilateral.
Durante esa llamada presidencial, Petro y Trump coincidieron en la necesidad de mantener canales abiertos de cooperación, particularmente en temas de seguridad, narcotráfico, migración y estabilidad regional. La conversación fue interpretada como una señal política de distensión y disposición al diálogo.