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¿Quién es Gustavo Petro, el nuevo presidente de Colombia?

Por primera vez, un candidato de izquierda llega a la Casa de Nariño.
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Política
Colprensa
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Inteligente, pensativo, reservado y  muy poco emotivo, son algunos de los calificativos que cercanos y extraños tienen para identificar la personalidad de Gustavo Francisco Petro Urrego, el candidato presidencial del Pacto Histórico, quien éste domingo, en su tercera vez, ganó la Presidencia de la República de Colombia.

Tiene 62 años, nació el 19 de abril de 1960, en Ciénaga de Oro, Córdoba, aunque recientemente se destapó una polémica porque él mismo aseguró que había nacido en Zipaquirá, Cundinamarca, población en donde él mismo precisó había crecido.

El 19 de abril es una fecha que le ha marcado siempre su vida, no sólo por su nacimiento, sino porque la misma fue la que inspiró a que se creara la guerrilla del M-19, la cual se formó tras las elecciones presidenciales de 1970, y en la que años después Petro llegó a formar parte de ella, junto a figuras del momento como Jaime Bateman, Vera Grabe, Antonio Navarro. Por su militancia fue a la cárcel hasta cuando en el gobierno de Virgilio Barco Vargas en 1989 se pactó la desmovilización de la misma.

La política no le ha sido nunca ajena a Gustavo Francisco Petro Urrego. Su formación profesional le llevó a ser economista de la Universidad Externado, además tiene una especialización en Administración Pública de la ESAP.

Esa característica de ser muy estudioso es la que le destacan muchas de las personas que le conocen. Asesores y cercanos a Petro saben de lo juicioso que es cuando tiene un tema por discutir, pues lo prepara con mucha dedicación, como lo hizo cuando destapó los debates de la parapolítica cuando era representante a la Cámara y luego a su llegada al Senado.

Tras abandonar las armas y desmovilizarse, Petro llegó a la política formal al fundar junto a otros exguerrilleros la Alianza Democrática M-19, con el cual llegó en 1991 a la Cámara de Representantes por Cundinamarca.

Tras un pequeño paso en la diplomacia como agregado en Bélgica, volvió al Congreso al ganar una curul para la Cámara en Bogotá, periodo en donde se destacó por los debates en los que destapó escándalos de corrupción en el sistema financiero, como también por el paramilitarismo que empezaba a consolidarse en el país.  

Petro luego fue senador de 2006 a 2010, y en 2011 alcanzó su primer gran triunfo en la política, ser alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015. En la Alcaldía consolidó la figura política que llegó a tener hoy. Tras un proceso que le abrió el entonces procurador Alejandro Ordóñez y que le llevó a su destitución, Petro logró que en un histórico fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos obligará a que le restituyeron en el cargo.


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Durante ese tiempo Petro fue un caudillo que logró unificar a toda la izquierda. Uno de los funcionarios cercanos que estuvo junto a él en esa época recuerda que pese a la gran dificultad por la que pasaba, Petro fue muy tranquilo y actuó con mayor frialdad frente a lo que iba a hacer.

El periodista Hernán Onatra, quien le acompañó en una de sus campañas presidenciales, destaca del hoy candidato la capacidad que tiene de saber proyectar los escenarios a futuro, sus acciones siempre las piensa previendo cuáles serían las consecuencias.

Para llegar a su máximo premio político logrado, hasta ahora, Petro creó el movimiento Bogotá Humana, que ya en 2018 pasó a ser la Colombia Humana, con el cual aspiró a la Presidencia de la República, llegando a la segunda vuelta, en donde tuvo poco más de 8 millones de votos.  

Aunque perdió, Petro mantuvo su actividad política permanente desde el Senado, en donde ocupó una curul que le se asigna al segundo lugar en las elecciones. En estos cuatro años de oposición al gobierno de Iván Duque, el candidato consolidó una coalición política, el Pacto Histórico, con el cual lograron ser uno de los partidos de mayoría para en el Senado y la Cámara.

El ser humano

Quienes han trabajado junto a él sostienen que detrás de ese hombre frío y que poco habla, está un ser humano que es muy amplio, lejano a ser maltratador como sostienen muchos de sus críticos.

Petro es un hombre que el trabajo lo marca su vida, sus jornadas son muy largas, en especial en las campañas cuando tiene muy poco tiempo para descansar, pero sin importar el momento para Gustavo Petro siempre está su familia primero, como cuando en su primera campaña presidencial la paró un día para ir a atender una situación de urgencia en el colegio de uno de sus hijos.


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Petro no es un hombre que actúa por impulsos, para tomar una decisión la piensa, argumenta porque la toma, pero no se cierra a que si tiene que cambiarla lo haga si hay de por medio un sustento. Así ha sido en los últimos años como lo cuentan varios de sus conocidos.

Es común verlo en sus conversaciones muy concentrado en lo que dicen sus interlocutores, por lo que se le tomar en su mano una figura del Cristo y llevarla a su boca y luego tomar parte de su cabello y hacer círculos.

Petro no es nada lambón, cuando tiene trato con personas de ese estilo evidencia la molesta, prefiere a las personas que sean muy comprometidas en sus labores, al punto que logra con ellas un lenguaje no verbal.

Quienes le conocen en la intimidad sostienen que no es de groserías o de insultos a sus funcionarios, y en los momentos en los que tiene que solucionar situaciones que le han provocado problemas lo hace frío, como por ejemplo cuando Mauricio Trujillo, un líder político que le apoyo a finales del siglo pasado, pidió dinero y actuó bajo un supuesto encargo suyo con líderes políticos venezolanos.





 

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