A finales del año 1971 el juglar Luis Martínez tuvo la osadía de sentarse, tocar su acordeón y cantar dentro de un féretro, algo nunca visto en la historia de la música vallenata.
La Procuraduría General de la Nación llamó a juicio a 21 policías por su presunta responsabilidad en el asesinato de siete civiles en El Tandil, Nariño.