En el Día Internacional de las Bibliotecas, que se conmemora cada 24 de octubre, destacamos cuatro instituciones del mundo que preservan tesoros históricos, desde libros centenarios y manuscritos literarios hasta juguetes que inspiraron personajes infantiles y escrituras milenarias.
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La Biblia de Gutenberg y otros tesoros de la Biblioteca del Congreso
La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, ubicada en Washington D. C., conserva una de las piezas más importantes de la historia editorial: una Biblia de Gutenberg impresa alrededor de 1455.
El ejemplar está elaborado completamente en vitela, un material preparado a partir de piel animal, y forma parte de un grupo excepcional de copias que han sobrevivido hasta nuestros días. La institución también cuenta con una colección de más de 1.400 libros en miniatura, que abarca desde textos religiosos hasta obras infantiles.
Biblioteca Británica: la Carta Magna de 1215 y otros manuscritos históricos
En Londres, la Biblioteca Británica custodia documentos fundamentales para comprender la historia europea, entre ellos se encuentra una de las copias originales de la Carta Magna de 1215, documento asociado con la limitación del poder del monarca inglés. Su colección también incluye el manuscrito único de Beowulf y los Evangelios de Lindisfarne, elaborados alrededor del año 700.
Biblioteca Pública de Nueva York: los peluches originales que inspiraron a Winnie-the-Pooh
La Biblioteca Pública de Nueva York conserva una colección muy diferente: los peluches originales relacionados con Winnie-the-Pooh. Estos juguetes, que pertenecían a Christopher Robin Milne, hijo del escritor A. A. Milne, inspiraron los personajes de las conocidas historias infantiles. Actualmente forman parte de las colecciones de la institución.
Biblioteca Nacional de China: más de 35.000 piezas que conservan los orígenes de la escritura china
Por su parte, la Biblioteca Nacional de China resguarda miles de inscripciones en huesos de animales y caparazones de tortuga que datan de hace aproximadamente 3.000 años. Estos objetos contienen ejemplos de escritura china antigua y constituyen fuentes esenciales para estudiar las primeras etapas de su sistema de escritura.
La institución conserva 35.651 piezas de este tipo, reconocidas dentro del programa Memoria del Mundo de la Unesco.