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La historia de un marco: cuando la madera grita en forma de selva

Desde la xilografía, el artista caqueteño Juan Descans plantea su apuesta política por la Amazonía, el pulmón del mundo que colapsa en medio de la desidia.
Artista caqueteño Juan Descans presenta su obra en Bogotá
Crédito: Cortesía
Serafín Marquín

De la obra de Juan Descans brota la nerviación de la selva que se hace historia de antaño. Una a una cada línea dibuja un momento de la vida y la muerte de la selva. Su vínculo con la manigua le nació por dentro y lo hizo sujeto político.


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Como padre de la ´La historia de un marco, xilografía, cocaína sobre tela´, una obra que se expone hasta el 19 de abril en la Galería Casa Tinta en Teusaquillo Bogotá, se siente un poco vulnerable porque parte de su esencia está plasmada allí; todos los aciertos y desaciertos la componen y la hacen única, pero entiende que la grandeza del arte está en su apropiación, en la capacidad de comunicar de manera contundente y hacer brotar la palabra en una conversación que nos toca a todos.

La historia de un marco: cuando la madera grita en forma de selva

Crédito: Cortesía 
“Consiste en ubicarnos un poco en qué significa habitar la Amazonía, este lugar del planeta. Entendiendo que la Amazonía es uno de los puntos clave para mantener el clima y la vida como la conocemos, y tenemos menos de 5 o 10 años para hacer algo radicalmente o si no vamos a ver las estepas morir (vegetación); nosotros como especie vimos nacer la selva, ahora por nuestra culpa se va a extinguir, vamos a acabar con la vida”, reflexiona Juan Descans, uno de los 10 artistas que expone a través de los colectivos Arte contemporáneo y Vértigo grafiti.

El artista y la selva

Juan Descans es un científico social caqueteño apasionado por el arte plástico. Estudió Ciencia Política y Gobierno en la Universidad del Rosario, cursó maestría en Estudios Políticos y Sociales en la Universidad Autónoma de México.

Su interés por la creación de la imagen y el arte en general tiene una carga profundamente política: el arte como un poderoso canal de comunicación.

La historia de un marco: cuando la madera grita en forma de selva

Crédito: Cortesía 

“En cierto momento de mi vida trabajaba en temas de paz desde la academia y me di cuenta que todo el trabajo que se hacía quedaba en el mismo nicho; al momento de conocer los resultados, devolver el conocimiento donde es útil, se hacía muy difícil transmitir el mensaje”, explica el artista florenciano.

Y es que el arte, como la Amazonía, no discrimina y tiene la capacidad de conectar con la audiencia a través de los sentidos. Un vínculo que mueve la vena artística del científico social que se hizo artista para defender la selva de la amenaza real y urgente que es el cambio climático: una bomba de tiempo.

La técnica y la obra

Sobre un bloque de madera de dos metros por uno y medio se posa la ´rúbrica´ de Juan Descans. Con destreza el cincel se abrió paso sobre la historia, y de pronto se hizo imagen en los hilos del lienzo ante el paso contundente del cilindro de concreto de 120 kilos con el cual se imprimió la fuerza creativa del artista.


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“Ya puedo decir que sé hacerlo. Es un proceso de conocer, descubrir”, cuenta Juan sentado al lado de la enorme “imprenta” que creó de manera autodidacta durante más de seis años. Su recorrido por el arte ha surcado los terrenos del óleo y países como Suecia. Hoy enormes lienzos hilan conversaciones por el mundo. En Dallas (Estados Unidos) ´La historia de un marco´ alzó la voz por la selva.

La historia de un marco: cuando la madera grita en forma de selva

Crédito: Cortesía 

“Dios estaba buscando un lugar donde ubicar su bastón y que no diera sombra, y lo encontró e hizo cuatro orificios en la tierra y derramó su líquido seminal para crear todo. Creó el universo y del cielo bajó una canoa Güio (serpiente) que trajo los animales, los seres humanos, las plantas sagradas (el tabaco, la yuca, la coca, el yagé)”, narra el artista basado en la cosmogonía indígena de la tradición cultural de Chiribiquete, que está plasmada en su obra.

Instalada en la Galería Casa Tinta, la imagen impresa en tela cuenta más de 20 mil años de historia. Desciende de la leyenda indígena, narra la llegada de los españoles al continente, se posa sobre la conversión del hombre de cuidador a devorador de su entorno y trasciende a la implacable cultura de la economía de la cocaína y los grupos armados ilegales. Todo un ciclo de degradación del territorio ubicada frente a las narices del espectador. Está pasando y no hay tiempo, y como luego de cada demarcación en la madera no existe el comando “control z”.

 

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