Las realidades del Festival en San Basilio de Palenque
Con la huída de Benkos Biohó, se construyó un fuerte movimiento de consolidación de Palenques en el siglo XVII, lo que llevó a la formación de sociedades de hombres libres, con una economía independiente y con unas prácticas culturales que estaban muy ligadas a la madre ‘África`.
El 25 de noviembre de 2005 la Unesco proclamó el Espacio Cultural de San Basilio de Palenque como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Un reconocimiento que busca hacer visible la cultura palenquera, que se resume en sus expresiones musicales y orales como el lumbalú, los cantos de trabajo, los cantos de velorio, la música de sexteto, las décimas palenqueras.
Dentro de este contexto, resumido superficialmente, resulta bastante chocante viajar a San Basilio y encontrar que todo está muy bien escrito en el papel y que nada coincide con la realidad, como lo es el caso del XXVIII el Festival de Tambores y Expresiones Culturales. Infortunadamente este año los organizadores olvidaron por completo el compromiso patrimonial, la importancia de una buena curaduría en tarima que sea coherente con el nombre del Festival que hace referencia explícita a “Tambores y Expresiones Culturales.
Basta con revisar la historia de Palenque para darse cuenta que es más diciente y aporta más culturalmente el golpe negro de un tambor, que realmente habla de una ancestralidad, que es el instrumento de máxima representación cultural de San Basilio y su gente, y no torpes presentaciones en tarima que hacían alusión a bailes de moda y canciones de reggaeton que en nada le aportan al contenido del festival.
Por el contrario, así el pueblo se estuviera quemando vivo de la euforia, a muchos de los asistentes nos causó un fuerte escozor presenciar cómo otras expresiones han ido desplazando la riqueza de un pueblo que se ufana de ser portador de una tradición y del gran rotulo de “ Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”.
Se supone que el patrimonio deber servir como una herramienta para generar políticas que beneficien a la comunidad y en este caso es pura ficción. Mientras el pueblo se cae a pedazos y la calidad de vida no mejora, hay unos cuantos mal empoderados que venden este lugar como “ un pedazo de áfrica en Colombia”, y de eso no tiene nada, salvo por la población Afro y las condiciones casi inhumanas en las que viven.
El pueblo vive aferrado a sus tradiciones culturales y los días de festival son el momento propicio para reencontrarse con sus raíces y recuperar a través de sus oficios y saberes , la dignidad que les ha sido arrebatada por siglos. Es chocante, difícil de entender cómo en este país se pueden ir extinguiendo a paso lento las tradiciones. No sonaron los tambores y parece que a nadie le importara eso. No se vieron en tarima como en años anteriores donde el cuerpo no resistía tanta descarga. Este año algo se apagó o mejor “alguien” lo apagó.
Quién tiene el criterio artístico? Quién decide lo que se va a presentar en tarima? Dónde estuvo el homenaje a Rafael Cassiani Cassiani, más allá del toque del Sexteto Tabalá?
Son las realidades de San Basilio, un pueblo pobre en infraestructura y rico, riquísimo en conocimiento pero en manos de algunos que no saben administrar un gran recurso inmaterial como lo es la cultura. Ya veremos qué pasa en 2014. Que Graciela Salgado desde el cielo los ilumine y que la memoria y la lucha de Benkos Biohó perduren para siempre.