Ana y Víctor: 55 años de amor tejiendo hamacas en San Jacinto, Bolívar
El amor de Ana Caro y Víctor Mercado es tan fuerte como los dos maderos largos que sostienen los telares verticales, en donde las artesanas y artesanos de San Jacinto, Bolívar, fabrican bellas hamacas. Ese mismo telar en donde ambos han elaborado cientos de hamacas les ha servido para tejer su idilio, que ya lleva 55 años de estar meciéndose en esa Hamaca Grande, la misma que reposa en la mayoría de las casas de los sanjacinteros, esa que les da la bienvenida a los turistas y en la que Adolfo Pacheco meció a todo un pueblo vallenato.
Ana de 80 años y Víctor, de 82, viven rodeados de hilos, hamacas, mochilas y un devanador, un elemento artesanal fabricado en madera, en donde Víctor coloca el hilo para devanarlo con sus manos. Ambos se complementan, así como el hilo y el telar. Sus manos arrugadas son sinónimo de largos años de estar enrollando hilos, dándole ‘paleta’ al tejido y cargando hamacas. Aunque las arrugas cubran todos sus dedos, aún hay fuerzas para seguir diseñando hamacas.
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“Esto es una bendición que Dios me ha dado. Siempre me levanté en medio de la pobreza porque mi mamá me crío sola, mi papá se fue y me dejó de 7 años. Desde niña empecé a trabajar para poder sostenerme, yo desde los 12 años estoy tejiendo. Esto es un arte que me motiva y si tengo tristezas me alegro cuando estoy tejiendo. Las artesanías me mantienen con fuerzas”, asegura la señora Ana mientras sostiene una caja de bolas de hilo de diferentes colores.
Las pisadas de las abarcas de Víctor se escuchan en todo el patio de su casa; siempre está ahí pegado a Ana, atento a lo que necesite su compañera. Nunca está quieto. Cuando no está acomodando mochilas, está con hilos en sus manos o ayudándole desde el telar a Ana. El amor por las artesanías lo heredó de su madre. “Aprendí este arte viendo a mi mamá tejer, ella era una gran artesana. El día que Ana no puede hacer una cosa yo le ayudo con las hamacas y si ella no puede tejer yo tejo”, afirma Víctor con entusiasmo.
Ana y Víctor son una de las parejas más longevas que aún se dedican a la artesanía en San Jacinto, Bolívar, y aseguran que seguirán unidos hasta que la muerte los separe, o mejor, hasta que sus manos sigan teniendo fuerzas para sostener hamacas. “Siempre estamos ayudándonos mutuamente. Tejeré hasta que ya no pueda con las manos”, dice Ana en medio de risas, y antes de que termine la carcajada replica Víctor: “Hasta que haya voluntad o hasta que la hamaca o los hilos se partan”, dice Víctor mientras ambos sueltan una larga carcajada.
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Ana defiende su arte y le da valor a sus creaciones. Asegura que gracias al tejido ha recorrido distintos lugares y se ha capacitado para seguir aprendiendo. “Hay gente que no valora el trabajo de la artesanía, pero para mí sí vale y me ha llenado mucho. Yo hago parte de la Cooperativa de Artesanos de San Jacinto, Bolívar, y me ha tocado ir a ferias y distintos eventos a exponer mis diseños. He aprendido mucho”, agrega Ana.
Ana Caro y Víctor Mercado son una pareja de artesanos que han fabricado su amor en un telar vertical.