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El centenario de Guillermo González Arenas: de Manizales para el mundo

El 22 de septiembre conmemoramos el centenario del natalicio del director de orquesta, arreglista y compositor manizaleño Guillermo González Arenas.
Guillermo González Arenas: de Manizales para el mundo
Crédito: Colprensa
Jaime Monsalve

En 2019, el periodista Jaime Eduardo Betancur publicó el libro biográfico “Guillermo González Arenas ¡Qué maestro!”, completo repaso por la vida del músico manizaleño en 400 páginas. Entre sus muchas revelaciones, se incluye la siguiente, citada textualmente: 

“Para sorpresa de muchos Guillermo González no pasó por una universidad, no tiene un título profesional que lo acredite como tal y aunque suene increíble para llegar a ser maestro de maestros sólo le bastó su talento, una clase de música de 20 minutos de su padre y el aprendizaje con algunos libros de manera empírica”.

Es que en la génesis de las grandes orquestas de estilo ‘Big band tropical’, entre las que se cuentan los nombres de Lucho Bermúdez, Pacho Galán y Edmundo Arias, hay un renglón especial para el director de orquesta, compositor y arreglista Guillermo González Arenas.

Nacido el 22 de septiembre de 1923 en Manizales, Guillermo González fue el último sobreviviente de la época de las grandes orquestas de la década del 50, además de figura clave en el desarrollo del lenguaje de bandas sinfónicas en el país, arreglista de reconocidas cualidades y compositor de un puñado de temas en el que se encuentra uno que le dio fama internacional: “El muerto vivo”, cuyo famoso coro, “no estaba muerto, estaba de parranda”, ha llegado a todas las latitudes.

Guillermo González Arenas era hijo de uno de los grandes compositores y promotores de bandas de viento en la región, Francisco “Pacho” González, autor del clásico pasillo “Muertos que lloran”. 

Parte de una familia numerosa en la que hermanos y hermanas tocaban algún instrumento, a sus cinco años ya interpretaba el tiple. Después aprendió a ejecutar la bandola y luego llegaría a aprender instrumentos de viento como la trompeta, en la cual se especializó. Luego de pasar algunos años en la escuela militar, fundó su primera agrupación con dos amigos. Ese formato de trompeta, clarinete y guitarra fue la semilla de su primera gran orquesta, llamada Ritmo y Juventud.

En 1957 conformó una agrupación para la ejecución de cumbias, porros y gaitas que él denominó Guillermo González y su Orquesta, pero que luego un empresario palmireño rebautizó como Orquesta 'Italian Jazz', pues tenía la particularidad de estar conformada en su gran mayoría por italianos que llegaron a trabajar como docentes y músicos sinfónicos a la capital caldense, por encargo del gobernador, el coronel Gustavo Sierra Ochoa, puesto en el cargo durante el gobierno de Rojas Pinilla.

La 'Italian Jazz' se convirtió en la sensación absoluta de las casetas de la Feria de Manizales y del salón del Hotel Nutibara de Medellín, donde actuó por años, y a lo largo de su historia grabó cuatro trabajos discográficos con los sellos Codiscos y RCA Victor. Tras su disolución, González comandó otras orquestas como la 'Superstar', la Sonora del Perú y una agrupación dedicada a la música estilizada llamada el Combo Azul.

Además, fue arreglista para diferentes cantantes latinoamericanos (suyo es el muy conocido arreglo del bolero “Únicamente tú”, que determinó el arranque de la carrera solista del venezolano Felipe Pirela) y realizó un concienzudo trabajo como director de bandas sinfónicas en todo el país, con muchos premios en certámenes tan importantes como el de Paipa, Boyacá.

En 1965, González se encontró con una nota en el diario El Colombiano, que contaba cómo un empleado de una empresa cementera recibió a final de año su sueldo con todo tipo de prebendas, y cómo terminó de fiesta por varios días mientras su familia lo daba por fallecido. 

Fue así nació “El muerto vivo”, tema que se convirtió en un verdadero clásico latinoamericano, a tal punto de no llegar a establecerse a ciencia cierta quién era su creador hasta que el mismo González presentó las pruebas ante la Sociedad General de Autores de España, SGAE.

“El muerto vivo” ha sido cantado por toda una pléyade de artistas hispanoamericanos, desde Rolando Laserie hasta Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, pasando hasta por el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, quien lo empleó en su parodia de la famosa pieza teatral “Don Juan Tenorio”. 

Como si fuera poco, la legendaria agrupación norteamericana Metallica ha solido interpretar el tema cada vez que se presenta en Barcelona, donde se hizo inmortal en el repertorio del padre de la rumba catalana, Peret.

En sus últimos años, Guillermo González se encontraba en retiro, luchando contra un cáncer que padeció a lo largo de cinco años. Entrevistado para El Periódico de Catalunya el día que murió Peret, el máximo difusor de “El muerto vivo”, González Arenas dijo: “Por años traté de comunicarme con él, solo por darme el gusto de que se enterara que hablaba con el autor, de la misma manera que quisiera también que Serrat me conociera”.

El 22 de septiembre conmemoramos el centenario del natalicio del director de orquesta, arreglista y compositor manizaleño Guillermo González Arenas. Por eso es nuestro Artista de la Semana.
 

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