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El hombre que le cantó 'Amarte más no pude' a todo un pueblo: Marciano Martínez ya tiene su monumento en La Guajira

En homenaje al compositor Marciano Martínez, celebrando la huella que ha dejado en nuestra cultura, se estrenó en La Junta (Guajira), una moneda conmemorativa que lleva su rostro y una de sus canciones.
Jenny Cifuentes

En homenaje al compositor Marciano Martínez, celebrando la huella que ha dejado en nuestra cultura, se presentó en La Junta (La Guajira), una moneda conmemorativa que lleva su rostro y una de sus canciones.

Del vallenato aprendimos que uno entusado canta: “Te quise con el alma, bien sabes que amarte más no pude”, y ¡truena el parlante!.Que si queremos lanzar unos versos, usamos la melodía de: “Perdóneme, señorita, si en algo llego a ofenderla”.

Que a los ciclistas se les anima cantando “Viene llegando el líder, dejemos la vía libre”. O que si le damos play a “Triste y Confundido”, se siente que lo que viene es pesado, y de una vez aparece el anuncio: "El consumo de alcohol es perjudicial para la salud"

Todo, por obra del compositor Marciano Martínez, que lo que escribe es fuera de este mundo. Un juntero extraterrestre creador de tramacazos como “Amarte más no Pude”, “La Juntera”, “Pobre Infancia”, “Ay, La Vida”, “Venceremos”, “Por jugar al Amor”, “Soy Amigo”, “Usted”, “Triste y Confundido”, “Pasajeros de la Vida”, “El sentir de mi pueblo” y muchos otros. Le han grabado más de 300 canciones y su legado es imborrable.

Martínez es de las robustas ramas del árbol genealógico del folclor vallenato, que lo hicieron crecer. Que con inspiración emanada de la naturaleza, de su pueblo, tiene el poder para plasmar sentimientos y vivencias en canciones desbordadas de sabor que emparranda, pero sobre todo, de belleza y poesía que conmueve. De la que se mete en el alma.

Marciano es un hombre soñador, sentimental, luchador, alegre, parrandero, muy orgulloso de su tierra y “de su folclor, que en el Cesar y La Guajira es como luz a la vida”. “Trovador de los caminos y viva expresión de su gente campesina”.

Los muy amigos, -como lo fue Diomedes Díaz -, le dicen ‘Sinfo’, porque su mamá lo iba a llamar Sinforiano.

Nació el 30 de octubre de 1957 en La Junta, Guajira. Se crio junto a su madre, Dolores Martínez, y creció en esa región, en la que pareciera que las melodías vuelan en el aire o brotan del río.

Su sangre musical la heredó de sus familias paterna y materna. Su papá fue redoblantero de los gaiteros de la zona. Su tío Santos era cajero; otro de sus parientes, ‘El Meyo’, fue decimero, al igual que su tío Braulio, quien -narra el autor-, hacía unas décimas que afirmaba la gente, eran las mejores de la comarca.

Por eso, de niño soñaba con ser acordeonero. “Desde los 5 o 6 años, todo lo que yo veía, lo quería convertir en un acordeón, hasta las hojas de las matas. Cogía un cartón, lo doblaba, hacía un acordeoncito, le amarraba una cabuya y me iba “tocando” a todas partes”, cuenta. Pero el maestro, de cuna humilde, con muchas carencias, no tuvo dinero entonces para comprar el instrumento (lo logró en el 78).

Su niñez la narra en el tema “Pobre Infancia” grabada por Los Hermanos Zuleta en el álbum Mi Acordeón (1985)

Porque era tanta la pobreza de mi vieja

Que a veces hasta la candela

Pedía pa’ juntá el fogón

Cuántos tormentos padecidos se me olvidan

Que mis carritos fueron siempre de cardón…

Teniendo alrededor de 9 años, empezó a trabajar en la casa de una familia acaudalada del pueblo, llevando ganado, haciendo tareas domésticas. Allí vivía una niña y Marciano se enamoró. Ella inspiró sus primeros juegos musicales. A los 11, ya tenía canciones firmes. “Era un amor infantil platónico. Había una diferencia grandísima de clases, y en esa época, eso se respetaba mucho. Yo le cantaba, pero de lejos, sin que se diera cuenta”.

Junto a su hermano, siendo aún pequeño, en Riohacha (La Guajira), Marciano laboró como embolador, y más adelante vendiendo lotería.

El compositor relata que además de la música, ha hecho de todo: ha sido machetero, mielero, cogedor de algodón, ayudante de cocina, concejal y actor. Protagonizó la película Los Viajes del Viento, Dir. Ciro Guerra (2009). Hizo también su aparición en las novelas: Leandro (2022), Diomedes, El Cacique de La Junta (2015), y en la serie de Canal TRO, Mi Loro Viejo (2025).

Su llegada al disco

Héctor Zuleta y Adanies Díaz fueron los primeros que grabaron una de sus canciones: “Juana”, incluida en el LP Sensacionales (1980). Tema que resonó en la costa Caribe, con tremenda interpretación del acordeón del fallecido Héctor, y de letra algo jocosa -un estilo que adoptó de Calixto Ochoa y de Lorenzo Morales-.

Cinco años antes de “Juana”, Los Hermanos Meriño quisieron llevar al disco una composición que Martínez presentó en el Festival del Fique, que ocupó el segundo lugar. Pero una gente le dijo que como él aún no tenía cédula, no podía firmar y le iban a “robar” la canción, poniéndola a nombre de otro. 

Así que, cuando los músicos llegaron a buscarlo para pedirle el tema, él se escondió. Reflexiona el maestro: “Lo que es la ignorancia. Con tarjeta de identidad había podido hacerlo, pero qué iba a saber”.

Martínez siempre ha sido festivalero. La primera vez que se presentó al Festival del Fique en su pueblo fue en el 74. En cinco ocasiones ganó el Festival Nacional de compositores de Música Vallenata de San Juan del Cesar, La Guajira; cuatro en el Festival de Albania y una en el Festival de La Leyenda Vallenata.

El exitazo de “La Juntera”

Para el exitazo de “La Juntera”, LP Para mi Fanaticada, Diomedes Díaz y ‘Colacho’ Mendoza (1980) Diomedes y Marciano eran superllaves. “Éramos hermanos” recalca el compositor a quien Diomedes le grabó 19 canciones. Fue justo él quien metió ese batazo de “La Juntera”.

La pieza fue compuesta un día de diciembre, a las 6 de la mañana. Una canción parrandera que invita a versear y a darle a las palmas.

Martínez le hizo muchos versos que no se grabaron. Inicialmente, había escrito siete, pero la melodía no le gustó. Fue donde el también hacedor de cantos, Romualdo Brito, y se los regaló. Pasó un año, Martínez perfeccionó la canción, - ya había aprendido a tocar acordeón-, le puso música de su gusto y le quedó elegante.

En esos días se vio con Romualdo:

"Aquí tengo el casete con tus versos. Luego les pongo música", apuntó Brito.

"Perdiste tu oportunidad", contestó Marciano.

Porque ya había acordado con Adanies Díaz, que él la grabaría. La siguiente semana el autor parrandeó con Diomedes en La Junta. Días después, en Valledupar, ‘El Cacique’ le pidió que le cantara una que le había encantado en la parranda, que resultó ser la misma canción: “La Juntera” (que se llamaba Señorita, pero Diome le cambió el título) Y así, decidió que iba a ser parte del disco que estaba preparando.

Como el tema tenía tantos versos, Diomedes le pidió a Marciano que dejara que Adanies, también la grabara, a ver cuál quedaba mejor.

Los dos cantantes tenían que usar el mismo estudio: Ingesón en Bogotá. Narra Martínez: “Diomedes siempre grababa a las 9 a.m. pero esa vez, llegó las 8 y le dieron el turno a él. Cuando apareció Adanies, como a las 9 o 10, le dijeron que era tarde. Que tenía que irse para Riohacha y esperar a que Diomedes terminara de cantar.

Y después, llega Diomedes con un acetato: por un lado, “El Romancero” y por el otro “La Juntera”, ¡Eso estaba tremendo!”

El tema se volvió un hit. Esa melodía es la que se usa para versear en una piqueria, en las parrandas o festivales.

“Amarte más no pude”:  el cuento de las 10 canciones y un relleno

En el 92 Marciano hizo dos canciones para Diomedes. En ese entonces ‘El Cacique’ estaba bravo con él, por un rollo con el hermano del autor, quien no tenía velas en ese entierro. Apunta Martínez que le mandó la pieza “Amarte más no pude” al cantante, y no se la entregaron, porque acababa de grabar, por primera vez, un tema compuesto por su acordeonero Juancho Rois, para el que sería su nuevo trabajo.

“Cuando le llevé el CD con la canción, pasó que Juancho le dijo a Idelciro Zabaleta, (del equipo de ‘El Cacique’) que lo escondiera, porque si Diomedes lo escuchaba, le sacaba la suya del disco y metía la mía. Esos eran solo celos musicales, porque yo no tenía ningún problema con Juancho. Como vi que Diomedes no me la grabó, se la di a Beto Zabaleta y no la quiso”, decía.

Al año siguiente, ya amigados, Marciano y Diomedes, viajaron juntos y por fin, ‘El Cacique’ escuchó la canción, se enamoró de ella y la destinó para el álbum que estaba por realizar: Título de Amor, (1993).

Sobre esto, el artista declaró:

“Gabriel Muñoz, ejecutivo de la disquera, no quería incluirla y Juancho Rois no quería grabarla. Pero Diomedes la grabó. Yo no sabía la mala atmósfera que había alrededor de mi composición. Estábamos en Bogotá en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, tocaban esa vez Diomedes, Gustavo Gutiérrez, Jorge Oñate, Carlos Vives, Los Betos. Y Oñate cuando me vio, me lanzó esta: - Tu canción va pa’ afuera. Va pa’ Fiesta Vallenata (una recopilación).Le contesté que no. Que la mía se quedaba.

Hubo una sesión de escucha con invitados al día siguiente. Llegué tarde y mi canción no la habían puesto. Hasta que Diomedes lo pidió varias veces. Después de una presentación que tuvo esa semana él me dijo:

¡Va a ser mucha tapá’e boca la que le vamos a pegar a to’el mundo!

Salió el disco y yo tampoco sabía que estaban hablando que mi canción no servía. Hasta que llegué a una emisora en Cartagena y el locutor me contó: Aquí vino Juancho Rois y dijo que habían grabado 10 canciones y un relleno de Marciano Martínez que se la grabó Diomedes por ser amigo.

Y arranca “Amarte más no pude” a sonar por todas partes. La gente la ponía en la calle, en las tiendas, los estancos. Llamaban a las emisoras a pedirla. Un éxito. Y Edgardo Lacera (corista), le mamaba gallo a Juancho diciéndole: Oye el relleno”.

Mi Folclor Perdurará

En 2023 el maestro publicó de forma independiente, un trabajo con 35 canciones, 17 de su autoría y el resto, de compositores de la talla de ‘El Chiche’ Maestre, Franklin Moya o Deimer Marín. 

Con las voces de entre otros, Rafael Sierra, Fabián Corrales, un registro hecho por el fallecido Martin Elías (interpretando “La Juntera”), Ivo Díaz, Erick ‘El Canario’, y el niño Santiago Daza (nieto de Marciano). En los acordeones, se lucen Nemer Tetay, Juan José Granados, Mauro Milian y más músicos diestros con el fuelle. 

“Es un proyecto musical que hice con mucho cariño para toda mi gente. Para los seguidores de mis canciones y de la buena música vallenata”, remata Marciano, que sigue viviendo en su pueblo, trabajando el campo, componiendo y cantando. Siempre fiel a su consigna plasmada en uno de sus cantos: “Yo soy de ustedes tan de ustedes como ustedes de mi”.

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