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Foto: Archivo Banco de la República.

Radio Sutatenza: la primera revolución educativa del campo para el campo

Gloria Elizabeth Morad

“A mí la Radio me enseñó a leer y a escribir, si no fuera por eso yo ni siquiera supiera firmar”, esas palabras las dijo don Rosendo Maura un campesino del municipio de  Sutatenza (Boyacá), que a su edad todavía conserva intactos sus recuerdos y sus cartillas con las que aprendió no solo a escribir, también a sumar, conoció por primera vez el mapa de Colombia.

Supo qué era la fotosíntesis, le enseñaron  a llevar las cuentas claras y muchos temas relacionados con la cosecha,  el cultivo y la finca. Todo a través de las clases que escuchó  por Radio Sutatenza, esta emisora que nació en 1947 en el corazón del Valle de Tenza en el departamento de Boyacá, un proyecto de Escuelas Radiofónicas que surgió bajo una organización denominada Acción Cultural Popular ACPO, que le permitió a más de 8 millones de campesinos salir de la ignorancia y  que marcó el comienzo el de una revolución cultural y educativa para el campo colombiano de la mano del sacerdote José Joaquín  Salcedo, como lo explica Luis Enrique Satoque Medina, quien trabajó con monseñor Salcedo por más de 20 año en la emisora.

El primer programa cultural fue difundido el 16 de octubre de 1947. Era un espacio de música interpretada por los campesinos del municipio.   

Entre 1968 y 1994, ACPO trabajó en conjunto con el Gobierno Nacional para la implementación de proyectos de desarrollo rural específicamente con el Departamento de Planeación Nacional, el Ministerio de Agricultura, el ICA, la Caja Agraria y el Sena y también con el Ministerio de Comunicaciones y el Ministerio de Educación, para ampliar el sistema de educación a distancia y fortalecer los  procesos de educación de adultos.  Radio Sutatenza se fortalecía y tenía en su parrilla de programación espacios de salud, alfabeto, números, trabajo, producción agropecuaria y espiritualidad.

El hecho de tener una emisora cuyo público era el campesinado colombiano fue vital para que el resto de la sociedad colombiana percibiera la complejidad del mundo rural, y la importancia que tenía para la nación contar con una población campesina, que solo necesitaba de un radio y las cartillas que le suministraba el Ministerio de Educación Nacional.

Este modelo de educación radial se  convirtió en referente para muchas emisoras  de América Latina, que lo utilizaron para la implementación de programas de educación y  desarrollo rural realizados por la Fundación Radio Escuela para el Desarrollo Rural (FREDER) en Osorno, Chile; el Instituto de Cultura Popular (INCUPO) en Reconquista, Argentina; las Escuelas Radiofónicas Populares de Ecuador (ERPE); Radio Onda Azul en Puno, Perú; la Asociación Cultural Loyola (ACLO) en Sucre, Bolivia; Radio Occidente en Tovar, Venezuela y las Escuelas Radiofónicas de Nicaragua, emisoras que posteriormente se afiliarían a la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER).  Esta Asociación se constituyó el 22 de septiembre de 1972 en Sutatenza como resultado del segundo Seminario de Directores de Escuelas Radiofónicas de América Latina convocado por ACPO, con sede primero en Argentina y posteriormente en Quito, Ecuador.

Las cifras muestran tanto la importancia del proyecto educativo como su cobertura: Se distribuyeron 6.453.937 cartillas de Educación Fundamental Integral en 955 municipios del país. El periódico El Campesino editó 1.635 números consecutivos para un total de 75.749.539 de ejemplares. Se respondieron 1.229.552 cartas provenientes de los alumnos y oyentes de las emisoras y de los lectores del periódico. Se formaron 20.039 dirigentes campesinos Se realizaron 4.365 cursos de extensión en 687 municipios del país. Las emisoras de la cadena de Radio Sutatenza transmitieron programas durante un total de 1.489.935 horas. Se repartieron 690.000 Disco Estudios en conjunto con 170.000 cartillas, las cuales se hicieron llegar a 687 localidades.  

No obstante, por problemas económicos y administrativos, así como las polémicas y conflictos generados con la jerarquía eclesiástica por la campaña de la procreación responsable, las difíciles relaciones con algunos sectores políticos y gubernamentales por su independencia y planteamientos frente al desarrollo del sector rural y campesino en el país  y el gran desarrollo de los medios de comunicación comerciales (radio y televisión) en la década de los ochenta llevaron a la pérdida de influencia de la emisora y a su gradual desaparición. El proyecto finalizó en 1994, fecha en la cual Radio Sutatenza fue clausurada y sus instalaciones vendidas a la red de emisoras comerciales colombianas.

Pero el apagón no fue total, para tranquilidad de muchos, el programa Escuelas Digitales Campesinas nacido de las Escuelas Radiofónicas de Radio Sutatenza,  surgió  en 2012 con el fin de buscar mejorar las condiciones de vida de los habitantes rurales, reduciendo la brecha digital con respecto a las ciudades, a través de procesos educativos (hoy en día, menos del 7,5% de los habitantes rurales dispersos de Colombia tienen conocimientos básicos de manejo de computadores y acceso a Internet).

Actualmente, ACPO cuenta con 68 Escuelas Digitales Campesinas en 8 departamentos (Antioquia, Boyacá, Caquetá, Cauca, Chocó, Cundinamarca, La Guajira y Valle del Cauca) y beneficia a más de 18.000 campesinos. De ellos, el 60% son mujeres y el 40%, hombres; el 38% tienen entre 14 y 17 años, el 28% entre 18 y 26 años, el 17% entre 27 y 46, el 8% entre 12 y 13 años, y el mismo porcentaje entre 47 y 70 años.

ACPO, la organización que creó Radio Sutatenza  celebra su septuagésimo aniversario y por este motivo realiza los días 19 y 20 de Agosto en Sutatenza - Boyacá el ‘Encuentro Intergeneracional de Líderes Campesinos, familias que siembran paz’.  Entre las temáticas abarcadas se destacan: ‘Educación, TIC y desarrollo rural’, ‘Liderazgo rural para el siglo XXI’ y ‘De radio Sutatenza a Escuelas Digitales Campesinas’, como lo explica María José Pineda, organizadora del evento.

Sin ninguna duda, a Radio Sutatenza le debemos gran parte de la transformación educativa y cultural del campo.  Siempre debe ser recordada como el origen de la radio al servicio de sus oyentes.  Para quienes se interesen por este proyecto, uno de los más importantes que tuvo Colombia en el siglo XX,  la Biblioteca Luis Ángel Arango conserva toda su memoria sonora para que las experiencias nacionales del pasado sean reconocidas en el presente.