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Foto: Feria del Millón

¿Cuál es el panorama de espacios culturales en medio de la pandemia?

Por: Carmen Mandinga

En estas épocas de confinamiento muchas instituciones del arte y la cultura han decidido continuar labores, esta vez volcados hacia el ámbito digital. Ya varios museos del mundo compartieron recorridos virtuales por sus instalaciones y colecciones, pero estos no son los únicos espacios donde se vive el arte, ¿qué pasa con las galerías y otros actores del ámbito cultural?

Recientemente fue publicada una carta abierta de parte de varios actores donde ponen de manifiesto que, además de a los artistas, esta coyuntura perjudica a montajistas, fotógrafos, comerciantes y galeristas, quienes están buscando soluciones para su sector de varias maneras, y el mundo digital es uno de los tantos caminos que surgen. 

“Detrás de una obra de arte no está solamente el artista que la crea, hay todo un engranaje detrás de eso: el señor que hizo el bastidor, el que enmarcó la obra, el transportista de la obra, el montajista, el fotógrafo. Ahí, detrás del artista ya tienes cinco personas más que hay en solamente una obra”, expresó Sandra Montenegro, fundadora de Montenegro Art Projects, una galería de arte que funciona dentro de su misma residencia.

Por su parte, Diego Garzón, director de La Feria del Millón, considera que el sector artístico, así como el resto de sectores de la economía, tiene que ajustarse y acomodarse. Como ejemplo más obvio, museos del mundo ofrecen recorridos virtuales, las galerías están tratando de mover sus obras através de Instagram y Youtube, y considera que es “un camino inevitable”. 

Garzón afirma que, si bien en la actualidad se ha hecho posible recorrer el Louvre y el Moma de esta manera, “no sé si sea lo mismo y quizá sea necesario esperar a que el público se acostumbre a estas nuevas formas de interacción con el arte”.

Las posibilidades de la tecnología

Además de la posibilidad de recorrer exposiciones, las instituciones culturales están aprovechando los canales digitales para difundir conocimiento, generar conversaciones o llevar a la virtualidad eventos que de otra manera tenían que ser presenciales, llegando incluso a identificar oportunidades nuevas como el reciente lanzamiento virtual de la exhibición del artista Fernando Arias en el MamBo. 

Montenegro resalta la pertinencia de realizar esta actividad, no sólo porque es una posibilidad de llegar a nuevos públicos, sino “porque también hay que pensar que para un artista hacer una exposición individual en un museo requiere años de trabajo, y cuando finalmente logras que un museo te invite a exhibir, más el tiempo que se toma preparar la exhibición, es algo que no se debería pasar por alto”.

La exploración de posibilidades que trae la tecnología pueden llegar incluso a generar recursos económicos para algunas instituciones. Tal es el caso del Museo Nacional que está organizando una subasta a través de la aplicación Zoom. 

Para Garzón este experimento es “muy válido y pertinente, así hacerlo salga bien, regular o mal, es una apuesta que toca asumir porque de lo contrario es no hacer nada, es simplemente esperar a que en teoría todo vuelva a la normalidad y eso sí es totalmente incierto”.

Las oportunidades que surgen pueden ser aprovechadas tanto por las instituciones como por los usuarios, que ahora tienen a su alcance más posibilidades de escuchar a los expertos en arte en las charlas que organizan diferentes instituciones y colectivos, siendo un ejemplo particular un programa de educación de nuevos coleccionistas que realiza el espacio Nc-Arte. 

Para Garzón, las galerías y los museos estaban en mora de replantearse en este sentido, porque en las redes sociales “ya se venía haciendo un trabajo por parte de los mismos artistas que posteaban sus obras, algunos siendo muy creativos y ganando muchos likes, entonces la gente le escribía directamente al artista, se contactaban directamente con ellos finalmente, dejando de lado al galerista como intermediario”.  

No obstante, los galeristas encuentran a su vez nuevas posibilidades en esta coyuntura.  Montenegro está preparando contenido para hablar sobre los artistas de su galería en redes, pues considera que estos diálogos que se están generando son enriquecedores, además de que considera importante aprovechar que todos disponemos de más tiempo ahora para aprender; manifiesta que como galerista también está aprovechando estas plataformas para conocer artistas nuevos.

Foto: Feria del Millón

Un futuro incierto

Pero, ciertamente, el uso de las vías tecnológicas se puede quedar corto a la hora de encontrar soluciones a mediano y largo plazo para el arte y la cultura. La directora del Espacio Odeón, Tatiana Rais, considera que, si bien la ausencia de espectadores es un tema delicado, “en cierta medida se pueden convertir en espectadores o en visitantes virtuales, y de esa forma continuar con el legado y con el trabajo que hacen estos espacios”. 

Pero al final la mayor preocupación del sector en este momento es la financiación, pues aún no se sabe qué va a pasar con todos estos espacios que no están pudiendo abrir sus puertas, recibir dinero de taquilla, de patrocinios por eventos, de ventas en sus tiendas o de ventas de obras. 

Rais manifiesta con preocupación que cada espacio tiene una estructura de financiación supremamente delicada, y en el momento en el que uno de esas puntos de la estructura colapsa es muy difícil que la entidad pueda salir adelante, y considera que esto requiere de la creación de una política pública que vaya hacia el apoyo de los espacios existentes para que puedan continuar existiendo en el tiempo.

En momentos como este se pueden dirigir las miradas hacia las entidades gubernamentales en busca de apoyo, pero esto podría ser insuficiente ante el tamaño del ecosistema del arte. 

Montenegro admite que los estímulos del ministerio son, sin duda, una ayuda que se puede quedar corta ante la cantidad de personas que se presentan en los concursos. Por otro lado, Garzón considera que esta puede ser también una oportunidad para replantearse los costos, los gastos y el modelo de negocio de entidades, museos y galerías, afirmando que “la solución no es solamente pedirle plata al Ministerio de Cultura como si fueran los papás de uno”, sino que es necesario hacer algo más.

Quizá esta coyuntura sea también la ocasión de hacer cambios más profundos en un ecosistema que ya es los suficientemente grande como para ser afectado por las acciones individuales de sus actores. 

Para Rais esta podría ser la oportunidad de unirse y pensar como gremio, de reflexionar sobre “cuáles son los puntos que sí tenemos en común y qué podemos hacer para apoyarnos mutuamente, sea a través de fondos solidarios, de oportunidades, de la generación y la creación tanto de contenidos artísticos como de políticas públicas que se puedan presentar, y que nos puedan ayudar no sólo a sobrevivir esta crisis sino a ser un sector mucho más fuerte en el futuro”.

Esta puede ser también la oportunidad para darle un nuevo significado al arte en la vida de las personas, de explorarlo, conocerlo y disfrutarlo más. Es innegable que el sector se verá profundamente afectado, pero está esperanzado en que el público se apropie más de él, como manifiesta Montenegro: “para las personas que ya son coleccionistas de hace tiempo, que son compradores recurrentes, yo pienso que una vez que tienes esa ‘pulguita’ de arte en ti, es algo que siempre vas a seguir comprando”. 

Para Garzón el arte también se debe acomodar de las nuevas dinámicas de consumo y es ahí donde yace uno de sus mayores desafíos: “El reto es demostrar que el arte es necesario en la vida de las personas; no necesario como comer, ni más faltaba, no necesario como educarse, pero sí como una posibilidad de entretenimiento. El desafío es que el arte, sin banalizarse, cope ese espacio y demuestre que también está para entretener, para aprender y para educar”.

Si el ecosistema artístico asume esos retos, podrá jugar un papel muy importante en la futura superación de esta crisis. En palabras de Rais: “las artes en general son herramientas muy poderosas y fuertes para la construcción de una sociedad, y específicamente una que acaba de atravesar una crisis como la que estamos viviendo a nivel global, entonces me parece que el arte puede ser una herramienta muy importante para volver a tejer ese futuro al que nos vamos a enfrentar”.