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‘Te olvidé’ en siete sabrosuras bailables y una canción triste

Por: Luis Daniel Vega.

En 1951, Antonio María Peñaloza volvió por segunda vez a Bogotá. Lo habían invitado para tocar en La Casbah, un lujoso local recién inaugurado en el centro de la ciudad. A principios de 1953, Juan Danielson, el dueño de La Casbah, montó El Gong, ubicado en la carrera 8 con calle 20. 

Ese mismo año, a unas pocas cuadras de allí en los Estudios La Voz de Colombia, el grupo de planta del bar conformado por Peñaloza, el cucuteño Jorge Cantabonito Benítez en la segunda trompeta y un trío panameño de jazz llamado Set Rose grabó la primera versión de ‘Te olvidé’. Para esa histórica ocasión la banda fue inmortalizada como Sonora Curro y contaron con la voz de Alberto Fernández, quien ya se había consagrado como cantante de Bovea y sus Vallenatos. 

En el documental ‘Peñaloza, para que nadie te olvide’ (Pepe Enciso, 1995), podemos apreciar los antecedentes de la grabación. Rafael Bassi Labarrera transcribió así el encuentro entre el flemático plateño y Curro Fuentes: 

«Un día en Bogotá me encontré con ese muchacho Curro Fuentes y me dijo que quería que yo le hiciera los arreglos de una música de José Barros. “¿Cuánto me cobra?”, me preguntó Fuentes. Acordamos mil, o quinientos pesos, no recuerdo bien. Yo le hice cinco melodías y entonces él me contó que estaba un poco fallo de plata.

Me dijo: “Oye, Peñaloza, ¿tú de casualidad no tienes por ahí un numerito tuyo?” Yo le dije que sí. Cogí el tambor y le presenté el tema. Me dijo “Hombe, Peñaloza, eso no va. Eso es más largo que el himno nacional, eso no se lo aprende nadie”. “Bueno, no va, no va”, respondí. Como a la semana regresó al apartamento donde yo vivía y me preguntó si tenía otra cosa que no fuera ‘Te olvidé’. Le dije que eso era lo que había. Después añadió: “Lo que pasa Peñalosa es que tú eres muy fregao. Contigo no se puede. Si no tienes algo más entonces graba esa porquería”, fueron sus palabras finales. 

Al tiempo conozco a un señor español que era poeta, se llamaba Mariano San Ildefonso, y me dijo: “Maestro, yo por ahí tengo unas letricas”. Leí algunas de sus cosas, versitos, cositas así corticas y más bien ‘flojongas’, en pocas palabras, Ildefonso no era buen poeta porque yo le percibí muchos errores, pero había una cosa que me gustaba, aquel verso revelado me mostraba el anverso y el reverso de la vida, me gustó esa frase de ‘“yo te amé con gran delirio de pasión desenfrenada, te reías del martirio de mi pobre corazón”». 

En la conmemoración de los quince años de la muerte de Antonio María Peñaloza, recordamos ‘Te olvidé’ a través de siete sabrosuras bailables y una canción triste. Nuestro recuento inicia con aquella que a ritmo de danza garabato se popularizó en el Carnaval de Baranquilla de 1954.

Tony Contreras con la Orquesta de Juancho Vargas

A finales de la década de los treinta, la compañía anglo holandesa Shell, filial de la Royal Dutch de Holanda, comenzó las exploraciones petroleras en Colombia. Como parte de su estrategia de promoción, entre 1958 y 1967, la multinacional puso en circulación el Album Shell de Ritmos Colombianos, una antología cuyo objetivo era perpetuar en los hogares “(…) una de las más bellas manifestaciones de la cultura vernácula: nuestra música popular”. 

Además de sus pintorescas ilustraciones, su novedoso diseño, los exaltados textos nacionalistas redactados por Arcesio Cabrera y la supervisión musical de Jaime Llano Gonzáles, Ramón Ropaín y Luis Uribe Bueno, llama la atención que muchas de las grabaciones fueron realizadas exclusivamente para la colección. 

Una de ellas es el elegante arreglo de ‘Te olvidé’, publicado en 1964 e incluido en el octavo volumen de la serie. La versión de Juancho Vargas, en sintonía con el género musical llamado exótica, pudo haber sido imaginada por Les Baxter o Juan García Esquivel.

Banda 20 de Julio de Repelón

Uno de los baluartes musicales del departamento del Atlántico es la Banda 20 de Julio de Repelón. Fundada a principios del siglo pasado, mantuvo su nombre original, Banda 13 de Junio de Repelón, hasta 1970 cuando a Roque Jiménez, el bombero del grupo, se le ocurrió que tal vez cambiar la anodina fecha por una más vistosa les iba a significar recordación inmediata fuera de los límites de su municipio. 

La idea tuvo el efecto esperado si tenemos en cuenta que un año más tarde, el sello Tropical la adoptó como una de las fanfarrias inamovibles de su catálogo. Entre 1971 y 1986 la agrupación grabó 15 discos de larga duración que ayudaron a consolidar su leyenda. ‘Llévame’ (1974), el quinto de esos registros, contiene una vivaz versión instrumental de la canción que nos ocupa en este breve compendio.

Ximena

María Eugenia Murgas Acosta, mejor conocida como Ximena, nació el 9 de agosto de 1954 en Barranquilla. Durante las décadas de los setenta y los ochenta, su voz se escuchó en las emisoras románticas gracias a baladas como ‘Porque el amor se va’ y la polémica ‘Secuestro’. 

Junto a Claudia de Colombia fue una de las cantantes emblemáticas de CBS, sello con el que grabó cinco discos cuyos arreglos corrieron por cuenta de Quique Fernández, Gabriel Rondón y Alberto Nieto. Este último, quien había sido bajista y baterista de la Onda Tres de Jimmy Salcedo, le imprime un sorpresivo acento discotequero a un mosaico de canciones tropicales dentro de las que se encuentra ‘Te olvidé’. Las otras dos no necesitan presentación.

Joe Madrid

Desde 1962, cuando coincidieron en el tablado del bar Miramar en Bogotá, Antonio María Peñaloza y Joe Madrid trazaron buena amistad y camaradería. A lo largo de los años se volvieron a encontrar en la Orquesta La Secreta, la banda Papagayo, el grupo de planta del Hotel Las Velas en Cartagena y la orquesta del programa de televisión Compre la Orquesta, dirigida por Madrid, y en la que Peñaloza tocaba el bugle.  

No es de extrañar, entonces, que el pianista cartagenero recibiera el consentimiento de su colega para conjurar un sorprendente arreglo en clave funk de ‘Te olvidé’. Grabada en Ingesón, apareció en Diners Club 1978, un disco promocional con el que el gigante financiero celebró sus bodas de cristal en Colombia. 

Enmarcada con un óleo del pintor primitivista Román Roncancio, más de 300 músicos de la Sinfónica Nacional y arreglistas como Quique Fernández, Alberto Nieto, Armando Velásquez, Jimmy Salcedo y Gabriel Rondón tomaron partida en esta joya perdida del sonido discotequero nacional.

Banda de Peñaloza

Resulta insólito que la portentosa carrera musical de Antonio María Peñaloza no esté soportada por una abultada discografía firmada a su nombre. Es por eso que Siete sabrosuras bailables y una serenata costeña (Sonolux, 1980), ha de ser tenida en cuenta como su gran legado. Grabado a sus 64 años, este disco deja ver a un músico en plenitud que se pasea a sus anchas por la tradición musical del Caribe colombiano.

Alejado de la pomposidad orquestal, el trompetista recuerda sus orígenes como músico de banda y se despacha un disco complejo en sus estructuras armónicas y desparpajado en su interpretación. Salvo los saxofones –interpretados por Omar Cañate-, Peñaloza toca todos los instrumentos y acentúa su devoción por el jazz. Si tuviésemos algún recelo acerca de los sutiles hilos sonoros que conectan las aguas del Magdalena y el Mississippi, esta versión de “Te olvidé” despeja cualquier duda. Es como si el Carnaval de Barranquilla y el Mardi Grass se volvieran uno solo.

Folklore Urbano 

Nacido hace 56 años en Cali, Pablo Mayor se instaló en Nueva York a finales de los noventa. Allí fundó el Encuentro de Música Colombiana que desde 2003 ha sido un emblemático festival donde han confluido varias generaciones de músicos colombianos radicados en la ciudad. Otro frente de promoción impulsado por Mayor fue Chonta Records cuyo breve catálogo juntó a Ricardo Gallo, Samurindó, la Cumbiamaba eNeYé y Coba. 

La primera referencia del sello fue Baile (2005), el segundo disco de Folklore Urbano, quizá el proyecto creativo más notorio del pianista y compositor. Su versión del inmortal garabato –que seguramente habría agradado a Peñaloza-  es un sofisticado arreglo para gran orquesta enarbolado por la voz de Ronald Polo.

69 Nombres 

Hacer una versión supone, por un lado, tomar el camino cómodo y no asumir muchos riesgos o, por el contrario, darse todas las licencias y crear algo nuevo. Es el caso de 69 Nombres, quienes subvierten el carácter festivo de la canción, convirtiéndola en una tonada desgarradora. Incluida en la banda sonora de la película Ruido rosa (2014), esta desolada lectura del himno currambero acompaña los pasos de Luis y Carmen, protagonistas de la ficción dirigida por Roberto Flores Prieto.  

Mientras permaneció oculta tras el alborozo carnavalero, nunca una malquerencia fue cantada con tanto entusiasmo. Hasta la oportuna incursión de la banda barranquillera, habría sido muy difícil percatarse de tan hondo despecho.