Comunidades rurales del Valle del Cauca impulsan avances históricos para el reconocimiento de los acueductos comunitarios en Colombia
El XX Encuentro Regional de Acueductos Comunitarios del Valle del Cauca se convirtió en un espacio de balance y reflexión sobre un proceso que las comunidades han construido durante más de una década: lograr que el Estado reconozca oficialmente la gestión comunitaria del agua.
Más que una conmemoración institucional, el encuentro puso en el centro los logros alcanzados por las comunidades rurales que, desde el territorio, han impulsado cambios normativos clave.
“Entre ellos se encuentra el Decreto 0960 de 2025, ya aprobado y firmado, así como la consolidación de la llamada Ley Propia de los acueductos comunitarios, actualmente a la espera de la firma presidencia. Estas normas buscan reconocer jurídicamente a los acueductos rurales y establecer condiciones adaptadas a su realidad.
A diferencia de los sistemas urbanos de agua potable, que operan bajo lógicas empresariales y con fines de lucro los acueductos comunitarios funcionan mediante trabajo colectivo, liderazgo local y modelos solidarios de gestión” Comentó Jenny Lorena Gálvez Gómez, Promotora social y profesional de género del Instituto Mayor Campesino IMCA
En ese sentido, con esta normativa se establecen reglas diferenciales que permitan que la regulación no se convierta en una barrera para las comunidades. Aspectos como las formas de facturación, el reconocimiento jurídico de los gestores comunitarios, la posibilidad de acceder a subsidios o la definición de las entidades que regulan su labor forman parte de las discusiones que han acompañado este proceso.
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Asimismo, desde las organizaciones comunitarias se destaca que estos avances son resultado de un trabajo de incidencia política sostenido por las comunidades rurales.
“El agua en manos de las comunidades es más segura, por eso se han desarrollado proyectos de incidencia política de las organizaciones rurales, desde sus necesidades, visión y realidad de territorio, lo que también permitió lograr que la Dian nos sacara de la facturación electrónica y que nos vieran a los acueductos de la ruralidad como comunitarios”.
En efecto, estos logros han sido posibles gracias a la articulación y la juntanza que durante 20 años han sostenido más de 47 representantes de acueductos rurales de 30 municipios del Valle del Cauca, principalmente del centro y sur del departamento, con presencia también en el norte. En conjunto, estas organizaciones trabajan por la construcción y el funcionamiento adecuado de los acueductos comunitarios y rurales en Colombia, con un papel destacado de las mujeres lideresas.
En relación con este liderazgo, las mujeres han sido fundamentales en el fortalecimiento organizativo y social alrededor del agua comunitaria.
“Las mujeres y hombres en el Valle hemos emprendido un trabajo misionario para contribuir a la construcción del tejido social alrededor de la gestión comunitaria del agua, como elemento fundamental para forjar un mejor vivir en el territorio, principalmente en la ruralidad del Valle. No ha sido fácil, pero como mujeres nos hemos empoderado y hemos avanzado mucho”, aclara Mary Lincey Idárraga, lideresa de la Federación de Organizaciones Comunitarias Gestoras del Agua.
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Estudios universitarios
El valor de este proceso también se evidencia en las cifras presentadas por la Universidad Nacional de Colombia en una de sus recientes investigaciones sobre acueductos comunitarios. El estudio revela que en el Valle del Cauca se estiman alrededor de 550 de estos sistemas, cada uno de los cuales beneficia en promedio a 250 familias, muchos ubicados en territorios a los que no llega el servicio de acueducto convencional.
Según la investigación, dichas organizaciones comunitarias suelen operar con recursos limitados y dependen del trabajo voluntario de sus integrantes, lo que dificulta el mantenimiento permanente de la infraestructura y la atención oportuna de emergencias climáticas.
Más allá de los eventos, conmemoraciones o reconocimientos, el mensaje central es claro: los avances normativos son el resultado de años de trabajo comunitario, liderazgo rural y movilización colectiva para que el agua siga siendo gestionada como un bien común en los territorios.