Claribel Ramírez: La fuerza de la persistencia en el corazón de El Tambo
En el marco del Día Internacional de la Mujer, las calles y veredas de El Tambo, Cauca, no solo conmemoran una fecha en el calendario; celebran la vida y la resistencia de mujeres que, como Claribel Ramírez Dorado, han convertido el servicio comunitario en su razón de ser.
Claribel, tambeña “de pura cepa”, no recuerda un momento de su vida en el que no estuviera rodeada de su comunidad. Su camino empezó casi como un juego en la infancia misionera, continuó en el voluntariado juvenil y se consolidó en la Parroquia Jesús Nazareno.
Hoy, esa vocación la ha llevado a presidir el Consejo Consultivo de Mujeres y a ser una pieza clave en la Mesa del Consejo Territorial de Paz, Reconciliación y Convivencia.
Sin embargo, ejercer el liderazgo femenino en un territorio atravesado por complejidades sociales no es tarea fácil. Claribel relata con voz pausada, pero firme, cómo su labor con mujeres víctimas del conflicto y la recuperación de la memoria histórica le valió amenazas directas hace algunos años.
“Esa situación me hizo repensar si realmente valía la pena lo que estaba haciendo”, confiesa. “Pero concluí que sí vale la pena, porque si alguien se siente vulnerado porque se están reclamando los derechos de las mujeres, es porque realmente se están violando”.
Para esta lideresa social, uno de los desafíos más amargos no proviene de las amenazas, sino del sistema. Al acompañar rutas de atención para víctimas de violencia y abusos, se ha topado con una “pared institucional” que muchas veces no responde con la urgencia necesaria.
“A nivel personal es un reto tener que escuchar historias desgarradoras de abuso y sentir la impotencia frente a la institucionalidad que no responde”, explica.
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En esos momentos, la calidez humana es su mejor herramienta: “A veces uno quisiera sentarse a llorar con las víctimas, pero hay que mantener la calma para que el proceso sea efectivo”.
A pesar de reconocer un avance “espectacular” gracias al trabajo de muchas compañeras, Claribel es enfática en que la brecha de género persiste, especialmente en la participación política de las mujeres. Denuncia la existencia de violencia simbólica y real, manifestada en “miradas por debajo del hombro” y discursos que intentan coartar la voz femenina.
Su mensaje final en este Día Internacional de la Mujer es una invitación a la formación, la sororidad y la participación social. Para Claribel, el liderazgo femenino no es un fin individual, sino un ejercicio colectivo.
Por eso insta a que las mujeres se capaciten y se involucren en procesos sociales que permitan construir escenarios de unidad, para “entendernos y comprendernos entre mujeres y superar barreras culturales”.
Además, subraya que se debe continuar trabajando por una igualdad de condiciones, que aún se siente lejana, pero posible de alcanzar.
En El Tambo, Cauca, la paz tiene nombre de mujer, y mientras existan voces como la de Claribel Ramírez Dorado, la esperanza de justicia seguirá caminando por sus montañas.
Cifras preocupantes
En 2024, al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 26 países de América Latina y el Caribe, lo que equivale a 11 casos diarios.
Ese mismo año, 14 países de la región registraron 5.502 casos de feminicidio frustrado o tentativas de feminicidio.
Dato: En América Latina y el Caribe, las mujeres defensoras de derechos humanos y del ambiente enfrentan formas específicas de violencia y discriminación, así como obstáculos para acceder a la justicia. Entre los riesgos se encuentran la estigmatización, la criminalización, los ataques físicos, la violencia digital y el doxing.