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Goles por la Paz: La escuela de fútbol que transforma vidas en las canchas de los sectores Vulnerables de Tumaco

A través de la formación deportiva, niños y jóvenes de la región encuentran en la cancha un espacio seguro para el diálogo y la convivencia lejos de la violencia."
Justo Sol

En el corazón de Tumaco, donde el eco del conflicto armado ha intentado silenciar los sueños por décadas, el sonido de un silbato marca hoy un ritmo distinto. No es una orden de combate, es el inicio del entrenamiento en una escuela de fútbol que se ha convertido en el refugio de más de 70 jóvenes que decidieron cambiar el peso de un fusil por la ligereza de un balón de cuero.

La mayoría de estos muchachos cargan historias que ningún niño debería contar: son hijos del desplazamiento forzado y víctimas directas de una violencia que les arrebató la tranquilidad, pero no las ganas de jugar.

María Chichambo, profesora de educación física y una de las almas detrás de este proyecto, entiende que su labor va mucho más allá de enseñar a patear un balón.
"Aquí no solo formamos futbolistas, estamos rescatando seres humanos. Cada vez que un joven llega al entrenamiento, es un joven que le arrebatamos a los grupos armados. El deporte es nuestra mejor arma para la paz", afirma la docente con la convicción de quien ve en cada pase una oportunidad de vida.


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Luis Carlos Melo, líder y referente dentro del grupo, explica la transformación que se vive dentro del camerino y en el campo de juego: "Muchos de nosotros venimos de entornos donde la única opción parecía ser la violencia. Pero aquí aprendimos que el equipo es la familia que elegimos. Cambiar un arma por un balón nos devolvió la identidad y nos enseñó que la reconciliación sí es posible cuando todos corremos hacia el mismo arco".

Este proyecto en Tumaco demuestra que, mientras haya un balón rodando y una comunidad dispuesta a abrazar a su juventud, la reconciliación dejará de ser un discurso político para convertirse en una realidad de carne y hueso, sudor y gloria deportiva.

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