La obra estuvo detenida casi diez años debido a múltiples escándalos de corrupción, relacionados con contratistas e interventores encargados de las obras.
Unidades del Ejército que adelantan operaciones en la subregión de Norte de Santander repelieron el ataque que dejó afectaciones en la infraestructura petrolera.
Carlos René Pedraza Guarín fue imputado por estos hechos los delitos de acceso carnal abusivo con incapacidad de resistir agravado, y acto sexual violento agravado.