La historia señala que esta costumbre tuvo sus orígenes en Ecuador y se hace como una limpieza simbólica del año que está por terminar y abrir los caminos de esperanza al nuevo año.
Fijarse metas para el año nuevo, es una tradición, sin embargo, también se convierte en un recordatorio de esos objetivos no alcanzados en el año que termina. Consultamos con un experto sobre cómo llevar a feliz término sus propósitos