El mar guarda asombrosas historias que no conocemos. Arqueólogos, antropólogos e historiadores han tratado de descubrirlas a través del estudio de embarcaciones y otras piezas que han estado sumergidas durante siglos.
El tesoro funerario, repartido en las cinco habitaciones de la tumba, está intacto, con 4.500 objetos (muebles, joyas, estatuillas), muchos de ellos de oro macizo.
En 1911, Quintín Lame inició su movimiento. Sus objetivos eran, principalmente: recuperar las tierras que pertenecían a los indígenas, no permitir la división de los resguardos y no pagar el terraje.