El almirante Frank Bradley enfrenta al Senado en medio de una creciente crisis militar y política en EE. UU., tras los bombardeos en el Caribe y el Pacífico que dejaron más de 80 muertos, en su mayoría civiles.
El presidente Gustavo Petro advirtió que una intervención militar en Venezuela provocaría una desestabilización continental y generaciones de violencia, e insistió en que el conflicto debe resolverse pacíficamente entre los propios venezolanos.
Rusia reafirmó su respaldo al gobierno de Venezuela frente a las crecientes tensiones con Estados Unidos, tras el aumento de presencia militar en el Caribe y las denuncias de Caracas sobre una posible intervención extranjera.
Ejecuciones extrajudiaciales estadounidenses en el Pacífico dejaron cuatro personas asesinadas y reavivó las críticas por violaciones al Derecho Internacional Humanitario en la supuesta lucha antidrogas, mientras crecen las tensiones con Venezuela por la presencia militar en el Caribe.
Sin pruebas para procesarlos, Washington devolverá a Colombia y Ecuador a los dos únicos sobrevivientes de un operativo militar ordenado por Trump, que reaviva críticas sobre el uso de fuerza letal sin juicio previo.
Al elogiar al almirante estadounidense, Petro convirtió una decisión militar en símbolo de resistencia moral frente a los intereses de guerra y el papel de América Latina en ellos.