Las personas alrededor del doliente suelen utilizar frases “hechas” para tratar de dar consuelo, sin embargo, algunas pueden hacer más daño que bien. Más importante que las palabras son la empatía, el silencio y la escucha.
Vivir con un implante cerebral es una experiencia singular al que no todas las personas pueden acceder por diferentes motivos. Aquí te contamos algunas experiencias.