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Foto: Iván Niviayo.

Las raíces muiscas que sobreviven en Suba

Por: Richard Hernández

Las grandes ciudades se fundan sobre antiguas civilizaciones, la mayoría de veces borrando las huellas de nuestros antepasados.

Las venas de cemento donde circulaban ríos cristalinos, al igual que los bosques, las flores y la fauna han ido despareciendo por el progreso desmesurado de nuevas urbanizaciones. Hoy, esos vestigios  solo quedan en la memoria de los abuelos, en sus historias orales y escritas.

En Bogotá, una de las localidades que tiene gran historia de nuestros indígenas es Suba. En esta zona funciona legalmente el Cabildo Indígena Muisca de Suba.

Actualmente en la capital colombiana existen 14 cabildos indígenas, de los cuales, solo cinco gozan del reconocimiento legal por parte del Ministerio del Interior.

Cuando uno transita por la sede del cabildo, que está situado frente a la tranquila plaza principal de Suba, un lugar que aún conserva ese aire de pueblo, empieza a notar diferentes manifestaciones de esta cultura, como un letrero en lengua muisca que dice ‘Choc Mhuyqy’,  que  en español significa  bienvenido.

También llama la atención los diferentes afiches con fotos de  niños, jóvenes, mujeres y ancianos, con diversas  frases sobre su cultura y su lengua y anuncios para la venta de un jarabe para el asma preparado por uno de los abuelos sabios. Además, suena algo curioso para un citadino escuchar hablar a niños en su lengua nativa.

Iván Niviayo, gobernador del cabildo y sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, nos dio la bienvenida y nos condujo a la réplica de  una cocina típica muisca (fuechy),  para conocer acerca de la historia del Cabildo Indígena Muisca de Suba.

Laguna Los Tunjos, Sumapaz. Foto: Iván Niviayo.

¿Cómo llegó la comunidad  muisca a conseguir el reconocimiento como cabildo?

El pueblo de Suba, se encontraba dentro de uno de los cuatro principales territorios de la confederación del Zipa de Bakata, siendo una de las poblaciones más importantes al contar con el Consejo Supremo de Justicia, el cual era presidido por el Ubzaque Suba, (cacique de Suba).

Luego de la conquista en 1538, la comunidad sufrió transformaciones al imponerse la figura territorial de la encomienda-el resguardo. Situación que fue alternada por el gobierno en 1878, con la disolución del resguardo y la posterior subdivisión de las tierras  en las familias indígenas. Lo cual se tradujo en la  continua  pérdida de tierras para las familias.

La urbanización del territorio se incrementó en 1954, cuando suba fue anexada a Bogotá, que trajo en los años 70 y 80 un boom de urbanizaciones, las cuales aprovecharon el problema de titulación para despojar de manera fraudulenta tierras de la comunidad.

Hacia finales de los 80 un grupo de familias que buscaban detener y proteger sus tierras decidieron organizarse bajo la figura de cabildo, motivados por un título colonial hallado, que ratificaba su estado de resguardo indígena.

Este proceso sufrió muchas controversias y debates, hasta que por fin el 25 de enero de 1991 se creó el cabildo. Este organismo al igual que el de los indígenas Inga, fue uno de los primeros en Colombia. El de los Inga por su trasegar político y el de nosotros por el tema de territorio.

¿Cuántas familias integran la comunidad muisca?

La componen 2.500 familias, es decir unas 8 mil personas. Los apellidos están anclados en los territorios. Por eso usted va encontrar:

En Suba Rincón, a los de apellido, Yopasá,  Bulla, Cabiativa, Neuque, Piracún, Nivia, Niviayo y Landecho.  En Suba centro, a los  Cabiativa, Nivia y Mususú.  En Tuna Alta, a los Cuenca, Caita y Chipos y en el Salitre, a lo Chisabas. Hay cuadras completas que son una sola familia.

¿Cómo se elige un gobernador?

La ley 89 de 1890, nos dio varias facultades. Lo curioso es que en unas de sus partes dice “por la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada”.

Los requisitos son: tener mínimo 25 años de edad, cinco años de trabajo comunitario, ser avalado por el consejo de abuelos y haber tenido un proceso. Yo empecé como autoridad aguacil, luego alcalde menor y vicegobernador. Los dos últimos gobernadores hemos sido jóvenes. Los anteriores han sido de 50, 60 y 70 años.

No tenemos una remuneración por parte del Distrito. La comunidad me paga a mí, porque estoy tiempo completo, pero es más que todo para solventar pequeños gastos. ¿de qué dependemos? Esta casa no la paga ni el Distrito, ni la Alcaldía Local, esa es una de las tragedias, “dueños del territorio y sin casa propia', dependemos de los proyectos que yo gestiono y de la donación de la gente.

¿Qué beneficios obtienen al ser cabildo?

Los jóvenes se pueden presentar a la universidad sin pagar la inscripción. Algunas universidades ofrecen descuentos. Otras brindan cupos especiales, en una carrera mínimo tiene que entrar un indígena. También tenemos acceso a algunas becas y programas especiales.

 Existe la beca Álvaro Ulcué, la cual busca que los jóvenes indígenas hagan trabajos comunitarios con su pueblo y se les da un mantenimiento. Si al final demostró ser juicioso, cumplir con los horarios y hacer un proyecto colectivo el Icetex le da el dinero, porque fue un trabajo colectivo.

Hay otro programa que nació con Lucho Garzón, que se llama ‘La canasta complementaria’ y es para familias con problemas de desnutrición y problemas económicos. A cambio la comunidad trabaja con nosotros en talleres de tejidos, lengua,  formación y capacitación.

¿Los abuelos qué misión juegan en la comunidad?

Existe el Consejo de ancianos que actualmente lo conforman 30 miembros activos y exgobernadores. Ellos son los que primero nos traen la memoria y tradición. Se han presentado rupturas porque alguno ya tiene 90 años y se quedan en las casas donde hay que visitarlos e incluso hay una señora de 105 años, de apellido Caviativa, que hasta hace poco empezó a perder la memoria. También esta doña Lorenza de 92 años que conoció a mi bisabuela.

También existen los consejos de jóvenes, mujeres y educación. También tenemos la mesa territorial,  la mesa de comunicaciones, la  guardia indígena y semillitas de guardia.

¿Los niños y jóvenes qué papel juegan dentro de la comunidad?

La guardia indígena ha sido un proceso del último año, el cual está ponderado por jóvenes quienes  hacen salidas territoriales, como por ejemplo a los humedales. Asimismo realizan campañas de limpieza, la mayoría de veces van acompañados con los abuelos, quienes les cuentan la historia de su territorio.

‘Semillitas de guardia’ es con los más niños. Hay una generación de niños que necesitan crecer sin pena de sus raíces, sin sentir discriminación, sin sentir todo eso que le paso a los abuelos. Con los niños también se está trabajando con el tema de la lengua.

A propósito ¿qué se está haciendo para recuperar la lengua muisca?

Falta mucho camino en el tema de la lengua a pesar de que ya hay cartillas, aplicaciones e investigaciones. Hace falta un plan decenal más largo. Bogotá tiene que financiar ese tipo de investigaciones. Necesitamos fortalecer la investigación, la divulgación, materiales pedagógicos nichos de lengua, se necesita un proyecto grande y no es una locura, el hebreo que se habla hoy en día es una lengua revitalizada.

Asimismo, está el grupo de investigación Muysccubun de la Universidad Nacional de Colombia, liderado por Diego Gómez. Este busca recuperar la lengua muisca. En el año 2015, se llevó a cabo la Catedra de la lengua muisca.

¿Qué lugares sagrados se encuentran en Suba?

Está el Mirador de los Nevados que era uno de los antiguos cementerios de la comunidad, que después se transformó en cantera durante 80 años y luego en un parque, en homenaje a los muiscas.

Para nosotros los lugares sagrados son las lagunas, chucuas y los cerros. Por eso cuando los antiguos hablaban de los caminos del agua, de los espíritus, de los encantos, no son historias bonitas en el aire, son reflexiones cómo se organiza el territorio.

Laguna Los Tunjos, Sumapaz. Foto: Iván Niviayo.

Para nosotros el mundo se divide en tres lugares:

El mundo de los cielos. El mundo de lo seco, que le pertenece a los humanos y animales. El mundo del agua, que le pertenece a los espíritus. Por eso el lugar más sagrado para nosotros son los páramos donde nace el agua y sin agua no hay vida.

¿Qué fiestas tradicionales celebran?

Hubo una ruptura muy grande, como cambia el territorio cambia las prácticas agrícolas, todas las fiestas están relacionadas con la agricultura. Ahora el cabildo ha retomado esas tradiciones. Tenemos cuatro fiestas principales, que están ligadas a los solsticios y equinoccios.

21 de marzo año nuevo muisca, que es la fecha para empezar a cultivar. La tierra tiene espacios para dormir y descansar, eso es en diciembre y enero.

21 de junio es la celebración del maíz, que ya es una fiesta abierta. Hay concurso de la mejor chicha, el mejor guarapo, la mejor arepa y el mejor envuelto.

 Fiesta de la Niña Huitaca. Foto: Iván Niviayo.

21 de septiembre, la niña huitaca. Antiguamente cuando la niña pasaba de niña a mujer se le llevaba a la laguna de Tibabuyes y se bañaba con flores. Ahora esta fiesta la hemos retomado, pero más con un sentido de tejido social.

21 de diciembre es la del solsticio final, el agradecimiento cuando se deja la tierra descansar y hay que celebrar.

¿Qué proyectos tiene el cabildo?

El Cabildo tiene ahora una apuesta muy grande, un proyecto para plantearse nueva formas de ciudad, porque hoy la contaminación de río Bogotá no es responsabilidad de los muiscas, es de todos.

Nosotros somos lo que habitamos y habitamos lo que somos.