En Santander, la hormiga culona no se espanta: se tuesta, se comparte y hasta se celebra. Este alimento tradicional, conocido científicamente como Atta laevigata, conecta la gastronomía colombiana con los pueblos indígenas, las familias campesinas y los festivales que reivindican su historia. ¿Cómo terminó una hormiga convertida en símbolo regional?
¿Por qué comen hormiga culona los santandereanos?
El secreto está en una costumbre heredada durante generaciones. Las hormigas que se consumen son las reinas de esta especie, recolectadas durante su vuelo nupcial, al comienzo de las lluvias, generalmente entre marzo y junio. Después se preparan tostadas y con sal.
Su textura crujiente y su sabor particular las convirtieron en pasabocas, regalo para familiares y recuerdo imprescindible de viaje. En San Gil y Barichara, la venta de hormiga culona también hace parte de una economía estacional de recolectores, comerciantes y cocineros que conservan técnicas familiares.
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¿Cuál es el origen ancestral de la hormiga culona?
La tradición viene de antes de la llegada de los españoles. Investigaciones sobre el patrimonio alimentario santandereano documentan que los indígenas guanes recolectaban y consumían estas hormigas.
No se conoce quién fue la primera persona que las probó, pero sí que formaron parte de su alimentación y de prácticas asociadas al matrimonio. Algunas fuentes recogen el nombre copricó, relacionado con el alimento nupcial.
¿Cómo nacieron los festivales de la hormiga culona?
El 21 de mayo de 2023, San Gil celebró la primera edición del Festival de la Hormiga Culona Real. La iniciativa del Instituto de Cultura y Turismo buscaba preservar esta tradición e incluyó concursos gastronómicos, artesanías, carranga y expresiones artísticas.
En noviembre de 2025, la Mesa de los Santos acogió otro evento independiente: el Festival del Bocado y la Hormiga Culona, organizado por Expo Provincias Santander. Allí, emprendedores exploraron nuevas preparaciones, desde galletas y pasteles hasta helados, para mostrar que la hormiga también inspira innovación.
¿La hormiga culona es famosa fuera de Colombia?
Su nombre ha llegado a las guías gastronómicas internacionales y a la alta cocina. La chef Leonor Espinosa, distinguida como Mejor Chef Femenina del Mundo en 2022, ha incluido hormigas culonas entre los ingredientes de su propuesta culinaria.
No todo ha sido reconocimiento favorable: TasteAtlas la ubicó entre alimentos callejeros de baja calificación, una clasificación cuestionada por Espinosa. La comparación internacional, sin embargo, tiene contexto: en México se comen hormigas chicatanas y en Tailandia también existen preparaciones tradicionales con insectos.
Para muchos santandereanos, comerlas no es una extravagancia, sino una manera de volver a casa. Más que una curiosidad para turistas, la hormiga culona representa memoria, conocimiento campesino y pertenencia. Su futuro depende también de proteger los ecosistemas donde vive y las prácticas que hacen posible su recolección.
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