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Jabón de tierra: el legendario producto de aseo que fabrican las campesinas de Caldas

Con productos naturales, las familias rinden un homenaje a la tierra para que, a través del baño, purifiquen sus cuerpos.
Jabón de tierra: qué es y cómo se fabrica | Productos de aseo naturales
Foto: Cortesía María del Carmen Tapasco
Paula Rodríguez

Históricamente la elaboración del jabón de tierra en Caldas ha estado en las manos de mujeres campesinas, quienes han sacado adelante a sus familias con la receta para hacer el producto de aseo más natural y conocido entre pueblos tradicionales de Colombia.

Una de ellas es María Helena Taborda Jiménez, habitante de la vereda Sipirra de Riosucio, Caldas quien heredó de sus abuelos esta labor, la cual está casi extinta en el territorio caldense.

“Mis abuelos iniciaron con la tradición, de ahí siguió mi mamá, y ella con eso mismo le dio estudio a sus hijos que con el tiempo le pidieron que descansara, y así fue hasta el día de su muerte, con el tiempo decidimos retomar su legado”, narró doña María Helena.

Hoy esta mujer de 62 años, que tiene la energía de una joven de la mitad de su edad, cuenta que con un gran fogón de leña es de dónde saca la ceniza que posteriormente lleva a una inmensa olla con grasa natural, y otros ingredientes naturales como: romero y plantas aromatizantes, que hoy es el sustento de su hogar.


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“Todo comienza con una olla que tiene mucha ceniza mezclada con agua, comenzamos a pisar bien fuerte y a través de unos tubos grandes que tenemos sacamos algo que se llama ‘lejía’ qué es como el juguito de la ceniza.

De ahí la mezclamos con el cebo de novillo hasta que tenga una consistencia que se pueda amasar”, expresó Taborda Jiménez.

Según doña María Helena, la magia de los productos naturales en esta combinación permite que se tenga un jabón con altas propiedades tanto medicinales como espirituales, ya que se puede aplicar tanto en seres humanos como animales.  

Tal como lo explica María del Carmen Tapasco, habitante de la vereda Paneso, ubicada en el resguardo indígena de Cañamomo y Lomaprieta en ese mismo municipio, que junto a doña María Helena, son las únicas que desarrollan tal labor que hoy en día tiene expandido el producto en varios municipios del Eje Cafetero.

“El jabón de tierra o jabón negro como también se conoce, es una bola que cabe en la palma de nuestra mano, y aparte de tener solo ingredientes naturales, tiene un proceso que no es nada fácil ni corto, porque para sacar un lote de jabones grandes nos podemos demorar revolviendo la olla con la ceniza y el cebo hasta cinco días”, explicó.

Si bien son muchas las propiedades, que dicen sus fabricantes, tiene el jabón en el ser humano como para problemas de la piel tipo acné, los hongos e incluso los piojos en los menores, también expresa doña María del Carmen, es utilizado para las garrapatas de los caballos que con tan solo aplicarlo y dejarlos al sol eliminan fácilmente dicha plaga.

“Es tan natural el jabón de tierra que su empaque no es en plástico ni cartón, lo que hace realmente tradicional este producto es que va empacado en una hoja de plátano seca que sale del mismo campo en el que vivimos, y esa bola que envuelve esa hoja, la amarramos con una guasca también de plátano” agregó.

Son casi mil jabones mensuales entre estos dos hogares caldenses los que se comercializan en el Eje Cafetero, pues sus principales compradores son las personas de las galerías o plazas de mercado de Caldas y Risaralda, quienes con el voz a voz no han dejado morir este producto que se fabrica de manera artesanal y con prácticas amigables con el medio ambiente.

Tanto la señora María del Carmen como doña María Helena, quienes compiten en el mercado del jabón de tierra en Riosucio, coinciden que lo mejor de vivir en el campo es que pueden salir adelante y darles formación a sus hijos, de los cuales esperan sigan el legado de la fabricación de este jabón que lo que menos tiene es tierra, pero nace de ella. 

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