Entrenamiento deportivo en Colombia pasó a ser una profesión regulada con la Ley 2210
La profesionalización del deporte en Colombia se consolidó con la entrada en vigencia de la Ley 2210 de 2022, una norma que redefinió el ejercicio del entrenamiento deportivo y estableció nuevos estándares para quienes trabajan en el sector de la actividad física, la salud y el bienestar.
La regulación, expedida por el Congreso de la República de Colombia, estableció que el entrenamiento deportivo dejó de ser una actividad empírica para convertirse en una profesión formal, con requisitos académicos, certificación y registro oficial.
¿Cómo cambió el ejercicio del entrenamiento deportivo en Colombia?
Con la implementación de la ley, se determinó que ya no era suficiente la experiencia práctica o la formación informal. A partir del 23 de mayo de 2025, solo pudieron ejercer como entrenadores quienes estuvieran inscritos en el registro correspondiente y contaran con certificación avalada por el Colegio Colombiano de Entrenamiento Deportivo (COCED).
La medida incluyó a entrenadores personales, preparadores físicos y profesionales vinculados a gimnasios o procesos de formación deportiva, quienes debieron acreditar idoneidad académica y, en algunos casos, acceder a registros provisionales para regularizar su situación.
¿Qué impacto tuvo la regulación en el sector deportivo?
La implementación de la norma buscó elevar los estándares de calidad en la formación física y el alto rendimiento, además de proteger la salud de los ciudadanos frente a prácticas inadecuadas.
En este nuevo escenario, las instituciones deportivas y centros de acondicionamiento físico quedaron obligados a contratar personal debidamente certificado, lo que transformó el sector hacia un modelo más técnico, académico y regulado.
El preparador físico de la selección Colombia, Carlos Entrena, resaltó la importancia del trabajo interdisciplinario en este proceso de profesionalización.
“Una de las claves más importantes para los futuros profesionales del deporte es el trabajo en equipo, fundamental para articular todas las ciencias aplicadas al deporte”, señaló, destacando la integración de fisioterapia, preparación física y otras áreas del conocimiento.
La formación académica adquirió un rol central en la implementación de la ley. Instituciones de educación superior adaptaron sus programas para responder a las nuevas exigencias del sector deportivo.
En este contexto, la rectora de la Fundación Universitaria Los Libertadores, la doctora Ángela María Merchán, afirmó que el deporte trascendió lo físico para convertirse también en un espacio de bienestar emocional y social.
“Hoy sabemos que la actividad física va mucho más allá de la competencia. Es un refugio para la mente… debemos aprender a escuchar, a contener y a diseñar procesos que promuevan el bienestar emocional”, señaló.
¿Qué ocurrió con quienes ya ejercían sin certificación?
La ley contempló un periodo de transición para permitir que entrenadores con experiencia empírica regularizaran su situación. Sin embargo, una vez vencido el plazo, quienes no cumplieron con los requisitos establecidos pudieron enfrentar restricciones para ejercer legalmente.
Este proceso marcó un punto de inflexión en la formalización del sector, al exigir estándares mínimos de formación y control institucional.
La nueva regulación no solo estableció límites, sino que también amplió el campo laboral. El sector deportivo se proyectó como un espacio para diseñar programas de acondicionamiento físico, liderar procesos comunitarios y empresariales, y promover el bienestar integral desde el deporte y la recreación.