Día Mundial del Parkinson: una enfermedad silenciosa que requiere conciencia, diagnóstico temprano y acompañamiento
La Enfermedad de Parkinson es un trastorno que se produce por la pérdida de células del cerebro encargadas de generar dopamina, una sustancia esencial para el movimiento del cuerpo, la regulación hormonal, la afectividad y funciones básicas como el consumo de agua y alimentos. Cuando esta sustancia disminuye, aparecen dificultades motoras y cognitivas que afectan la calidad de vida de quienes la padecen.
Esta efeméride fue establecida por la Organización Mundial de la Salud en 1997 y se celebra en honor al neurólogo británico James Parkinson, quien en 1817 describió por primera vez la enfermedad, a la que llamó “parálisis agitante”.
Actualmente, el Parkinson es considerado una enfermedad degenerativa de alto impacto. La Organización Mundial de la Salud estima que podría convertirse en uno de los padecimientos más comunes para 2040 debido al envejecimiento de la población y al aumento de enfermedades crónicas. En muchos países de América Latina no existen cifras oficiales precisas, pero se calcula una prevalencia de entre 40 y 50 casos por cada 100 mil habitantes al año.
Una enfermedad que avanza de forma silenciosa
El Parkinson suele aparecer entre los 40 y 60 años, aunque el 70% de los casos se presenta en personas mayores de 65. También existen casos en personas menores de 40 años, conocidos como Parkinson juvenil.
Uno de los principales retos de esta enfermedad es que sus síntomas aparecen de manera progresiva y silenciosa. Antes de los temblores o la rigidez muscular, pueden presentarse señales tempranas como pérdida del olfato, trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo, estreñimiento o alteraciones sensoriales, incluso hasta 10 años antes de los síntomas motores.
Entre los síntomas más conocidos se encuentran:
- Lentitud en los movimientos
- Temblores en manos, brazos o piernas en estado de reposo
- Rigidez muscular
- Problemas de equilibrio y coordinación
- Alteraciones en la marcha y postura
- Disminución del tono de voz
En etapas más avanzadas pueden aparecer problemas de memoria, alucinaciones, irritabilidad, psicosis o demencia.
Tratamiento y calidad de vida
Aunque el Parkinson no tiene cura, sí puede controlarse con tratamiento médico adecuado. El neurólogo es el especialista encargado de diagnosticar y definir el manejo según la etapa de la enfermedad.
El tratamiento incluye medicamentos, terapias de rehabilitación, fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo psicológico y estimulación cognitiva. En algunos casos también se recurre a la estimulación cerebral profunda, un procedimiento quirúrgico que ayuda a controlar los movimientos.
Con diagnóstico temprano, seguimiento médico y acompañamiento familiar, las personas con Parkinson pueden mantener una buena calidad de vida y continuar con sus actividades cotidianas.
En el marco del Día Mundial del Parkinson, los especialistas hacen un llamado a adoptar hábitos saludables que pueden ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad:
- Realizar actividad física de forma regular
- Dormir lo suficiente
- Mantener una alimentación saludable
- Controlar el estrés
- Estimular el cerebro con lectura y actividades cognitivas
La conmemoración de esta fecha no solo busca informar, sino también promover la empatía, el diagnóstico temprano y el acompañamiento social a quienes viven con esta enfermedad. Reconocer los síntomas a tiempo y acudir a los servicios de salud puede marcar la diferencia en la vida de miles de personas.