Desde 1999, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) proclamó el 26 de junio, como fecha para conmemorar cada año, el Día Internacional de la Preservación de los Bosques Tropicales.
Esta decisión se tomó con la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización ambientalista World Wildlife Fund (WWF).
Día Internacional de los bosques tropicales 2026
Los bosques tropicales cumplen una función vital en el equilibrio térmico del planeta, por lo que son tanto víctimas del calentamiento global, como sus principales agentes de mitigación para que este no avance de forma más acelerada. Junto con los océanos, comprenden la mayor parte de la biodiversidad del mundo, incluyendo espacios y especies inexplorados.
Estos bosques ocupan aproximadamente el 45% de la superficie forestal del planeta y el 3% del total global, aunque según datos de la Unesco, se estima que cada año pierden en promedio 10 millones de hectáreas. Cada árbol que se pierde y cada metro de bosque que se extingue aumenta la vulnerabilidad climática de la Tierra.
Una de las estrategias que más se promueven en el día internacional es el uso de madera sostenible, que implica utilizar troncos de árboles cultivados, en vez de derribar los que se encuentran en los bosques.
Objetivo de la conmemoración del día internacional de la preservación de los Bosques Tropicales
La idea de destinar un día mundial especial para conmemorar los Bosques Tropicales parte de la necesidad y el propósito de crear consciencia sobre la importancia de estos ecosistemas, con el fin de identificarlos, recuperarlos y cuidarlos.
Para cumplir con este objetivo, las organizaciones ambientalistas, los gobiernos y la sociedad en general, desarrollan actividades de sensibilización y acciones afirmativas directas que permitan la conservación de los bosques tropicales.
Paradójicamente, un público objetivo de especial interés dentro de la conmemoración, son los gobiernos del mundo, pues por lo general no han puesto suficiente atención a los problemas ambientales, aunque deberían comprometerse de forma activa con la información y pedagogía, tanto como con las acciones afirmativas directas para proteger los ecosistemas, mediante legislaciones y políticas que prioricen la sostenibilidad.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, ONU, la pérdida de bosques ha disminuido, pero no al ritmo que se necesita para salvar el planeta, por lo que se requiere mayor consciencia y compromiso de los gobiernos en el mundo. Un informe de la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, FAO, de 2020 señala que la expectativa mundial para acabar totalmente la deforestación hasta ese año no se cumplió, pero que una vez se observaron los resultados, se encontró que harían falta por lo menos otros 25 años más para cumplir esta meta.
Aunque los países avanzan en delimitar sus áreas protegidas, las políticas para frenar la deforestación están rezagadas. Estas instituciones señalan que el camino tomado es el correcto, pero que se avanza muy despacio, lo cual es inconveniente, ya que el planeta necesita cumplir las metas en el menor tiempo posible.
La tasa anual de pérdida de bosques en África es de 4 millones de hectáreas y la de América del Sur, de 3 millones de hectáreas. Siendo los lugares donde se concentran la mayor extensión de bosques tropicales, son también los más vulnerables ante los problemas que los amenazan.
Los casos de Brasil y de la República Democrática del Congo son especialmente preocupantes en cuanto a la deforestación. En el país suramericano, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, se alcanzaron picos históricos de pérdidas aproximadas a los dos millones de hectáreas de bosques anuales (2019-2022). Esto obligó a que se tomaran medidas drásticas que hicieron reducir el problema en un 12 % para 2023, 32 % para 2024 y en un 21 % para 2025, durante el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.
Por su parte, en el país africano las pérdidas de bosques anuales son menores, con cantidades promedio de 300 mil hectáreas, pero la preocupación se enfoca en que esta cifra es históricamente estable, por lo que con el tiempo, se acumula una extensión significativa de área deforestada.
Los diferentes tipos de bosques en el mundo requieren atención porque todos se enfrentan a la deforestación. En el mapa a continuación se encuentran marcadas las áreas boscosas del mundo, el verde oscuro corresponde a los tropicales.
Como se observa en la imagen, en todos los países del mundo hay áreas de conservación que corresponden a bosques, por lo que la sostenibilidad de estos ecosistemas es una responsabilidad global.
A principios del presente siglo y pasados sus primeros veinte años, la superficie de bosque mundial era de más de 4 mil millones de hectáreas. En el momento actual, la pérdida de área de árboles ha sido de cerca a 180 millones de hectáreas en comparación con 1990.
La medición varía constantemente, por el efecto simultáneo de la deforestación, que se trata de compensar con las acciones recuperadoras desde iniciativas sociales y de los gobiernos, que también cambian en diferentes momentos.
De acuerdo con los especialistas, la extensión del arbolado global debe mantenerse al menos sobre esta cifra, sin descuidar esfuerzos para que al menos sea incrementada en un 25 % (hasta los 5 mil millones de hectáreas).
Gracias al trabajo de los proteccionistas, que han incidido en los países y en los organismos multilaterales, la recuperación y protección de estos ecosistemas convoca la participación de todos los Estados, con independencia de la superficie arbórea que posean.
Sin embargo, es claro que los países que tienen extensiones de bosques tropicales deben cumplir activamente con las estrategias de recuperación y cuidado. África es el continente que más se ha visto afectado por la deforestación, mientras que en Asia están los países más activos en la protección. América del Sur es también un lugar en el que se han perdido extensiones significativa de estos ecosistemas.
En el gráfico a continuación se incluyeron solo los países del mundo en que más de la mitad de su superficie terrestre está compuesta de bosques (primera línea roja de abajo hacia arriba), también se marcó el límite de más del 70 % y más del 80 % (líneas rojas superiores). En naranja, se marcaron los territorios no insulares que cuentan principalmente con áreas de bosque tropical.
Entre los países resaltados en naranja se encuentran once latinoamericanos, incluido Colombia. El listado lo encabezan los pequeños territorios ecuatoriales de Surinam (95,4 % de superficie en bosques) y Guyana (84 %).
Bélice, en Centroamérica, y Brasil y Perú tienen cada uno áreas cercanas al 60 % de superficie en bosques. En el caso e los países suramericanos predominan los bosques tropicales de la Amazonía, como en Colombia, cuyo territorio de bosques se estima en un 53 %.
Dentro de los latinoamericanos destacados también están Costa Rica, Venezuela, Panamá, Bolivia y Ecuador, lo que evidencia que la región debe asumir un compromiso elevado con su recuperación y conservación.
En África, los casos de Gabón, República del Congo, República Democrática del Congo y Guinea Ecuatorial ocupan la atención del mundo para la conservación de estas áreas, ya que cuentan con coberturas del 89, 67, 65 y 56 % entre el total nacional, respectivamente.
Los países que tienen los menores porcentajes de bosques, e incluso ningún área clasificada como tal, están en las regiones desérticas del norte de África y occidente de Asia.
Por último, debe recordarse que las iniciativas por recuperar las superficies con arbolado y de sembrar nuevas áreas no se limita a los bosques, sino que también se promueven políticas para garantizar que en las zonas rurales se priorice la reforestación y que en poblados y ciudades también se cultiven y protejan los árboles como parte del bienestar comunitario.
Los datos mencionados en la presente sección han sido consultados de la FAO, del Banco Mundial y de la organización sin fines de lucro y especializada en el tema, Global Forest Watch, que cuenta con una cartografía actualizada sobre el estado de los bosques en el mundo (www.globalforestwatch.org).
El bosque tropical en Colombia
Por su ubicación en la zona central de la Tierra, el país cuenta con grandes extensiones de bosques tropicales, que se ubican principalmente en la región amazónica y en el Chocó. De acuerdo con la organización WWF, Colombia es “la casa de los bosques”.
La biodiversidad de bosques incluye las áreas boscosas del tipo húmedo tropical (regiones de la Amazonía y del Pacífico y el Magdalena Medio), andino y subandino (a lo largo de las cordilleras del país, tanto en las alturas, como en las zonas de los valles), seco (en la región Caribe, parte de la ronda de los ríos Magdalena y Cauca en Tolima, Cundinamarca y Huila), de galería (zonas inundables de ríos, como Atrato, Meta y Guaviare) y de manglar (desembocaduras de ríos en las costas).
La mayor parte de las zonas boscosas del país se encuentran en territorios protegidos en los que viven las comunidades indígenas del país, las cuales juegan un papel determinante en la preservación de estos ecosistemas.
Aproximadamente la mitad del territorio colombiano está compuesto de bosques tropicales, que son alrededor de 60 millones de hectáreas, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM. Además, el Estado cuenta con una legislación específica que permite la protección de sus ecosistemas, aunque siguen siendo afectados por actividades ilegales, principalmente, la deforestación y por el cambio climático.
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la deforestación en el país se redujo en un 29% en 2022, en un 54% en 2023, en un 34% en 2024 y en un 40% para 2025, tomando como punto de partida la línea base del año 2021, establecida para observar el cumplimiento de metas del Plan de Desarrollo, con lo cual se verifican logros en esta materia.
La cifra de 2025 es preliminar, ya que los informes anuales del monitoreo del bosque y la deforestación que emite el IDEAM, se publican a fines del mes de julio de cada año.
La reducción total de la deforestación en el periodo observado duplica la meta establecida del 20%. Los principales problemas asociados a la deforestación en el país, de acuerdo con la entidad, son la praderización con fines de acaparamiento de tierras, la ganadería extensiva, la minería ilegal, los cultivos ilícitos, la extracción ilegal de madera.
¿Qué son los bosques tropicales, dónde están ubicados y por qué es necesaria la especial atención a estos ecosistemas?
Los bosques tropicales son áreas naturales de gran extensión, que se ubican cerca a la circunferencia central del planeta Tierra: la línea ecuatorial que lo divide en sus dos partes: hemisferio norte y hemisferio sur.
Estas zonas están pobladas de diferentes especies de árboles, que se han conservado durante milenios, los cuales crecen solo en el clima cálido propio del ecosistema, que se mantiene durante todo el año, ya que la ubicación corresponde al lugar de la tierra que comparativamente está más cercano al sol.
En la mayoría de los bosques tropicales del mundo, la temperatura es superior a los 18 grados centígrados, aunque por lo general, suele estar por encima de los 30 grados como en Suramérica. Los bosques tropicales además, se caracterízan por contar con redes hídricas de gran importancia como es el caso de la Amazonía, el pulmón del planeta.
Según la humedad del ambiente, pueden ser bosques tropicales húmedos (Suramérica), secos y semisecos (Vietnam, Camboya y Birmania) o monzónicos (sureste asiático).
Como ecosistemas, los bosques tropicales juegan un papel crucial para regular el clima del planeta, absorbiendo el dióxido de carbono que está en el aire, mediante los procesos naturales de los árboles, que además, liberan una gran cantidad de oxígeno a la atmósfera.
Los científicos han identificado al menos unas 40.000 especies de árboles que se ubican en los bosques tropicales, los cuales tienen climas cálidos y húmedos que facilitan la vida de estos y de otras plantas que se nutren de los suelos y las condiciones del ecosistema, así como de animales endémicos (los que solo viven en estos lugares).
Entre los árboles más conocidos están las ceibas y los castaños, los caobos, cedros y ébanos. Aunque la capacidad de absorción depende de la especie, la madurez y el tamaño, cada árbol puede transformar en promedio 25 kilos de gas carbónico en el año.
El dióxido de carbono o gas carbónico es un compuesto químico que se produce por la combustión de materiales fósiles, como el carbón, el gas y el petróleo, así como de la madera y la biomasa.
El monóxido de carbono es un compuesto diferente y es tóxico, siendo el dióxido de carbono el que más se produce en las actividades humanas, ya que es un gas natural que se genera cuando la combustión es completa (se quema el total del material que lo produce).
En las cantidades en que es común que se generen emisiones, por cuenta de los cambios propios en los ecosistemas, este material contribuye a la fotosíntesis de las plantas y ayuda a retener el calor, pero su acumulación, como gas de efecto invernadero, intensifica el calentamiento global, y el cambio climático, porque los árboles disponibles, que se reducen por la deforestación, no alcanzan a completar el procesamiento de la cantidad acumulada.
En este sentido, una de las principales razones para conmemorar el día de los bosques tropicales es el reconocimiento de la función reguladora del gas carbónico y del hecho de que su generación debe mantenerse en niveles en que la naturaleza los pueda procesar.
Pero además, también debe considerarse que ante el deterioro generalizado del planeta, los bosques son reservas naturales de las que depende el futuro de la humanidad, porque albergan una biodiversidad que es fundamental para la conservación de la vida.
Por sus condiciones ambientales, estos bosques tienen alrededor del 70% de las especies del planeta, además de ser determinantes en la regulación del ciclo del agua. Sus características también inciden en que tengan difícil acceso hasta sus núcleos más densos, por lo que están amenazados por la acción humana, pero especialmente, en las áreas que colindan con las zonas pobladas y agrícolas.
Esto no desconoce que los bosques tropicales han sido víctimas de la deforestación y de actividades de extracción ilegal de diversos materiales, así como del cambio climático, que tiene efectos que por lo general, se producen en cadena, aunque se hayan generado lejos de su superficie.
Por lo tanto, una de las principales amenazas que se buscan mitigar con la mayor consciencia sobre estos ecosistemas es la pérdida de hectáreas que se concentra principalmente en las áreas de borde, reduciendo la extensión total de su superficie.
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