Pasar al contenido principal
CERRAR

Cultura y patrimonio de los países en guerra: un riesgo latente en Ucrania

Ucrania tiene un rico patrimonio cultural, como sus edificios religiosos de varias confesiones, y su cinematografía.
Patrimonio cultural de Ucrania en riesgo
Foto: Rbrechko / Wikipedia
Ana María Lara

En medio de los bombardeos, los incendios, la destrucción de edificios, entre las perdías de vidas humanas y los heridos, en la ciudades de Ucrania el arte resiste: conciertos y coros se realizan casi todos los días en la capital Kiev y en ciudades como Odessa.

Mientras tanto los museos, apoyados por organizaciones internacionales, tratan de poner a salvo sus obras en subterráneos o haciendo trincheras con sacos de arena.

Es que el patrimonio cultural de una nación, su literatura, su música, su pintura, sus objetos simbólicos, son la representación y el legado de la historia, con sus múltiples aportes.

La destrucción del patrimonio cultural como objetivo bélico o como resultado colateral, es un fenómeno que se remonta a la Antigüedad; uno de los más lamentables casos fue la destrucción de la Biblioteca de Alejandría que fue incendiada por Julio César en el 48 a.c.

Hoy el fenómeno es visible con la destrucción de los Budas en Afganistán en 2001 por los talibanes, o los ataques intencionados del Estado Islámico (Dáesh) en Irak. En general, la destrucción del patrimonio se debe a las guerras, al fanatismo religioso y también al tráfico ilícito de bienes culturales, contribuyendo a la eliminación de la memoria de un país.

Ucrania, apodada “la pequeña Rusia”, ha vivido como objeto de disputas entre los poderes de Occidente y Oriente, y por ello no ha sido fácil construir una identidad nacional; esta está fragmentada entre Rusia, próximo Oriente y el Occidente europeo.

En el siglo XIX, en el marco de los movimientos nacionalistas, Ucrania reivindica su lengua y desarrolla su literatura. Pero finalmente, a partir de la Revolución rusa entra a hacer parte de la URSS.

Después de la implosión soviética a finales de los años ochenta, Ucrania recupera su independencia (1991) pero hay dos regiones del país que son prorrusas: Donetsk y Luhansk.

Casi todos los 46.000.000 de ucranianos son bilingües (ucraniano y ruso), pero el 67% habla preferentemente el ucraniano en el oeste del país, y 33% el ruso, en el este y en el sur. La religión ortodoxa es mayoritaria.

La Unesco, en el marco de la Convención de la Haya de 1954, para la protección de Bienes Culturales en caso de conflicto armado, está reforzando sus medidas de protección en Ucrania. Por otra parte, la Alianza Internacional para la Protección del Patrimonio en Zonas de Conflicto ALIPH ha dado dos millones de dólares a este país.

Actualmente en Europa Occidental, se ha iniciado un trabajo de reconocimiento de la cultura ucraniana, liderado por los grandes museos europeos, con conferencias y talleres semanales como una forma de apoyo.

Todo lo anterior debido a que Ucrania tiene un rico patrimonio cultural como sus edificios religiosos de varias confesiones, y su cinematografía, pues muchas películas soviéticas fueron filmadas en Ucrania, como el 'Acorazado Potemkin' cuya escena principal se desarrolla en la gran escalera de Odessa.

Varios sitios de Ucrania son patrimonio de la Humanidad, especialmente la catedral de Santa Sofía de Kiev y los edificios monásticos adyacentes, el centro histórico de Lvov y la ciudad antigua de Chersonesia o Quersoneso.

Además de estos sitios, hay que citar también el Museo de los tesoros espirituales de Ucrania, en Kiev, con 300 iconos; el Museo Nacional de la Historia de Ucrania, también en Kiev, con más de 600.000 objetos que van desde la Edad de Piedra y que cuenta además con piezas etnográficas y arqueológicas como monedas, pinturas y libros; el Museo de Bellas Artes de Odessa, con 10.000 piezas o el centro histórico de Leopolis, con arquitectura barroca.

De todas estas riquezas históricas, se salvaron el año pasado algunos objetos de cuatro museos porque fueron enviados a Dinamarca para una exposición sobre los Viking Rus. Otros están en el museo de San Petersburgo en Rusia. Hasta ahora, ninguno de ellos ha sido destruido o dañado.

Parece hasta el momento que no ha habido mayores destrucciones de bienes culturales, con excepción del avión ucraniano más grande, y una afectación al centro conmemorativo del holocausto en Kiev. Sin embargo la cruzada cultural es otro grito contra la guerra y habla del sentido de esperanza de la humanidad.

Artículos Player

ETIQUETAS